Un presunto ladrón habría muerto baleado

La aparición de restos óseos en una finca de Alderetes motivó una rápida y minuciosa investigación. Una mujer reconoció pertenencias del joven.

04 Julio 2003
La Brigada Este tiene en sus manos un caso que podría tener insospechadas derivaciones. El martes, cosecheros hallaron en Alderetes los huesos de un hombre. Esa persona, según la investigación, podría ser un delincuente que murió a raíz de haber sido baleado por una de sus víctimas.
Los restos óseos fueron hallados en una finca. Los efectivos al mando del comisario Rodolfo Maruf fueron al lugar y encontraron, además, un pantalón azul, un colero con cabellos y un anillo de compromiso que decía "Gaby 28-11-94".
Con estos pocos elementos, los investigadores, supervisados por el comisario mayor Alfredo Jiménez, comenzaron a recabar datos. Y lo primero que necesitaban saber era quién era el muerto. Entonces comenzaron a buscar las denuncias sobre personas desaparecidas en la jurisdicción desde el 15 de diciembre pasado (en esa fecha dejaron de trabajar los obreros en el lugar donde se encontró el cuerpo).
De ese modo hallaron una presentación realizada el 21 de diciembre en la comisaría de Alderetes por Marta Pedraza. La mujer afirmó que había desaparecido Gustavo Andrés Aguilar, un joven de 24 años, a quien ella criaba. La mujer, según informaron los investigadores, habría reconocido además tanto el anillo como el colero con cabellos que le mostraron.
Después de eso, los policías recibieron informes acerca de que presuntamente Aguilar, en compañía de otros hombres, habría protagonizado algunos robos en la zona este. Según pudieron averiguar, horas antes de su desaparición, junto a otros dos hombres, a quienes se conocería como "El Sapo" y Miguel, habrían intentado robar en un domicilio de Banda del Río Salí. Pero se habrían encontrado con la resistencia del dueño (se desconoce quién es y dónde viviría efectivamente), quien los habría puesto en fuga utilizando una escopeta. Justamente un disparo había impactado en Aguilar, provocándole graves lesiones.
Presuntamente el joven, malherido, no habría podido llegar a ningún hospital y habría muerto en la finca, tal vez mientras caminaba en busca de ayuda. Sus dos presuntos cómplices lo habrían abandonado a su suerte.
De confirmarse todo esto, los policías solicitarán órdenes de allanamiento y detención para los presuntos cómplices de Aguilar, y llamarían a declarar a la víctima del robo. Los dichos de este hombre serán fundamentales para que el enigma que despertó el hallazgo se termine de esclarecer por completo.

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