03 Julio 2003 Seguir en 
Estrasburgo.- En su debut como presidente de turno de la Unión Europea (UE), el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, generó ayer un tumulto en la sala del Parlamento Europeo en Estrasburgo al calificar de nazi a un eurodiputado alemán. "En Italia se está rodando una película sobre campos de concentración nazis. Lo propondré para el papel de ?kapo?", le dijo. (Con ese término se designaba a un prisionero de los campos al que los nazis le daban una posición de autoridad por encima de los demás). Previamente, el diputado socialdemócrata alemán Martin Schulz había criticado con dureza el estilo de gobierno de Berlusconi y, sobre todo, la ley de inmunidad aprobada hace poco por la Justicia italiana, por la cual Berlusconi no podrá ser juzgado en una serie de juicios por corrupción.
Este episodio sacudió la tranquilidad que reina habitualmente en Estrasburgo. Las palabras de Berlusconi, que muchos consideraron una ofensa que rompió las reglas de etiqueta del Legislativo europeo, generaron un rotundo rechazo en el gobierno del canciller alemán, Gerhard Schröder, quien consideró inaceptables las declaraciones del primer ministro italiano.
Berlusconi se negó a disculparse y aseguró que sus aseveraciones sólo fueron una ironía. Pero el Ministerio del Exterior italiano citó al embajador alemán en Roma, Klaus Neubert. "Los dichos de Schulz son una grave e inaceptable ofensa a la honra del primer ministro italiano, como así también a las instituciones italianas y europeas", señala un comunicado.
"Cayó en la trampa"
En Italia, el incidente generó fuertes críticas de la oposición y apoyo entre los miembros de la coalición de Berlusconi. El viceprimer ministro italiano, Gianfranco Fini, de la posfascista Alianza Nacional, que estaba sentado cerca de Berlusconi en Estrasburgo, afirmó que el líder italiano fue provocado por Schulz. "Por desgracia cayó en la trampa. Pero ninguna acusación, aunque sea sediciosa, justifica llamar a un adversario político un ?kapo? nazi", añadió. A su vez, el ministro italiano de Asuntos Europeos, Rocco Buttiglione, dijo que Berlusconi se sintió ofendido porque lo llamaron mafioso. "Nadie debe hablar acerca de los campos de concentración en Alemania, pero en Italia no se puede llamar a alguien mafioso sin que le hierva la sangre", explicó. Roberto Calderoli, de la Liga Nacional, dijo en cambio: "la bala de cañón lanzada por Berlusconi me hace muy feliz. Por fin alguien les habla claro a los izquierdistas".
Al comenzar su intervención ante la Eurocámara en Estrasburgo, Berlusconi fue interrumpido por una protesta protagonizada por unos 40 miembros del partido Los Verdes, que exhibieron pancartas con la leyenda "Ningún padrino para Europa" y "La Justicia es para todos". Imperturbable, Berlusconi prosiguió su discurso en el que detalló sus planes de gobierno. (DPA)
Este episodio sacudió la tranquilidad que reina habitualmente en Estrasburgo. Las palabras de Berlusconi, que muchos consideraron una ofensa que rompió las reglas de etiqueta del Legislativo europeo, generaron un rotundo rechazo en el gobierno del canciller alemán, Gerhard Schröder, quien consideró inaceptables las declaraciones del primer ministro italiano.
Berlusconi se negó a disculparse y aseguró que sus aseveraciones sólo fueron una ironía. Pero el Ministerio del Exterior italiano citó al embajador alemán en Roma, Klaus Neubert. "Los dichos de Schulz son una grave e inaceptable ofensa a la honra del primer ministro italiano, como así también a las instituciones italianas y europeas", señala un comunicado.
"Cayó en la trampa"
En Italia, el incidente generó fuertes críticas de la oposición y apoyo entre los miembros de la coalición de Berlusconi. El viceprimer ministro italiano, Gianfranco Fini, de la posfascista Alianza Nacional, que estaba sentado cerca de Berlusconi en Estrasburgo, afirmó que el líder italiano fue provocado por Schulz. "Por desgracia cayó en la trampa. Pero ninguna acusación, aunque sea sediciosa, justifica llamar a un adversario político un ?kapo? nazi", añadió. A su vez, el ministro italiano de Asuntos Europeos, Rocco Buttiglione, dijo que Berlusconi se sintió ofendido porque lo llamaron mafioso. "Nadie debe hablar acerca de los campos de concentración en Alemania, pero en Italia no se puede llamar a alguien mafioso sin que le hierva la sangre", explicó. Roberto Calderoli, de la Liga Nacional, dijo en cambio: "la bala de cañón lanzada por Berlusconi me hace muy feliz. Por fin alguien les habla claro a los izquierdistas".
Al comenzar su intervención ante la Eurocámara en Estrasburgo, Berlusconi fue interrumpido por una protesta protagonizada por unos 40 miembros del partido Los Verdes, que exhibieron pancartas con la leyenda "Ningún padrino para Europa" y "La Justicia es para todos". Imperturbable, Berlusconi prosiguió su discurso en el que detalló sus planes de gobierno. (DPA)







