Scioli, vigilado por Mariotto y los jóvenes de "La Cámpora"

"Buscaba a alguien con otro perfil", le habría dicho el bonaerense a su compañero. El oficialismo prepara la campaña, mientras no cesan los comentarios sobre el retroceso del PJ frente a los jóvenes "K".

LA DUPLA BONAERENSE. Scioli y Mariotto sonríen después de que la Presidenta los integró en una fórmula. PRENSA DANIEL SCIOLI
LA DUPLA BONAERENSE. Scioli y Mariotto sonríen después de que la Presidenta los integró en una fórmula. PRENSA DANIEL SCIOLI
Por Redacción Política 12 Julio 2011
BUENOS AIRES.- "No tengo nada en contra tuyo, pero buscaba alguien con otro perfil". Dicen que esa fue la explicación oficial que le dio Daniel Scioli a Gabriel Mariotto, su compañero de fórmula, cuando por fin estuvieron a solas. A esa altura, unas horas después de que la Presidenta designara al "lomense", ya había trascendido que el Gobernador tenía otros candidatos para que lo acompañaran. Esa relación, que habrá que seguir especialmente, parece destinada a transitar por carriles singulares.

Los asesores del gobernador trabajan por estas horas en el esquema de afiches y demás instrumentos comunicacionales de la campaña electoral. Scioli y el Gobierno nacional comparten a uno de los publicistas que ya trabaja de cara a octubre. Dentro de poco, se verán glamorosas gigantografías con los dos candidatos sonriendo, cual amigos del alma.

Con o sin actuación para la foto, análisis que se escuchan en el gabinete "sciolista" siguen remarcando el impacto hacia adentro del peronismo bonaerense que tuvo la llegada de Mariotto a la fórmula. Se suma a cierto lamento generalizado en el universo "pejotista" sobre el resultado que le deparó al partido que preside Hugo Moyano la negociación global con la Rosada.

Concretamente, se factura a los operadores de Scioli -básicamente al ministro Alberto Pérez- la "poca firmeza" a la hora de defender los armados de las listas de candidatos previamente conversadas frente a la voracidad de la Casa Rosada. El justicialismo provincial -la corporación de intendentes y "caciquejos"-, se veía venir la embestida del "cristinismo" duro. Pero debieron resignarse a delegar en el sciolismo el resguardo de sus intereses. Simple: la Rosada no los contó nunca como interlocutores válidos.

Y pasó lo que ya es historia contada: Scioli se sentó en una mesa donde poco pudo decidir, porque venía todo cocinado. En la mayoría de las secciones electorales se rumía malestar. El sciolismo puro sí logró representantes propios en las listas, en busca de que la próxima Legislatura tenga actores afines a lo que será, en caso de triunfo, un segundo mandato de Scioli. Punto a favor de Pérez, en el análisis que hace el círculo cercano al gobernador. Pero muchos de aquellos lugares que los jefes peronistas creían ganados por la fidelidad mostrada al "proyecto nacional", terminaron ocupados por la juvenil "La Cámpora". Se olfatea allí una sociedad a la que la Scioli deberá prestarle atención: Mariotto como vicegobernador y La Cámpora con lugares en la Legislatura.

Convivencia

Puede vaticinarse que el llamado "estilo Scioli" (cero pelea, búsqueda de consenso, poco choque) intentará avanzar en reglas de convivencia con los "camporistas", quienes acaso vean en Mariotto un aliado natural. Según fuentes de La Cámpora, en mesas de análisis propias donde suele fluir la adrenalina más de lo debido, se habla de planes conjuntos para expandir la influencia del sector hacia sillones del Poder Ejecutivo. Un dato: José Ottavis, líder bonaerense de la agrupación, habría dado la orden de que todos los que resulten electos para la Legislatura deberán mudarse a La Plata. Nada de venir tres veces por semana. Una forma sutil de seguir de cerca a la administración sciolista.

Tiempo al tiempo: primero deben ganar el comicio del 23 de octubre, un test para el que el gobernador y Cristina Fernández aparecen bien posicionados en las encuestas.

El clima triunfal de La Cámpora, esa tendencia a dar todo por sentado con antelación, puede ser contraproducente. Viejos zorros de la política legislativa aseguraron que, de una u otra forma, los jóvenes no podrán evitar ciertas reglas no escritas para recién llegados. "El derecho de piso", dirá la fuente. (NA)

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