Continuará la volatilidad de los precios de los commodities

03 Julio 2011
En los últimos días, coincidente con la reunión del Grupo de los 20 en París, se conoció un informe de perspectivas para 2011-2020 elaborado en forma conjunta por la FAO y la OCDE, dos organismos rectores de la economía mundial, con gran injerencia en el sector agropecuario. En él se plantea la actual coyuntura de precios, que desde al menos cuatro campañas mantienen un nivel muy sostenido respecto de los últimos 15 años, plantea Gustavo López, director de Agritrend SA. Las previsiones para el resto de la década continuarían con esta tendencia, ubicándose las cotizaciones de los principales granos, en valores reales, en al menos un 20% por encima de los registrados desde hace tres lustros. Esta firmeza es coincidente con una marcada volatilidad de los precios, que está básicamente en función a diferentes variables, dice López a la agencia NA:
Cambio climático, probablemente el más frecuente y significativo motivo que conlleva fuertes variaciones en la oferta agrícola.
Nivel de stocks, claramente reducidos, los cuales en relación al uso de cada commodity, asegura un sostenimiento en  los precios por escasez.
Precios de la energía, dada la fuerte vinculación de  ciertos productos con la demanda de biocombustibles y el efecto de esta sobre los insumos (fertilizantes) y transporte.
Tipo de cambio; la debilidad de ciertas monedas  que permite incrementar la capacidad de compra de países de menores recursos.
Crecimiento en la demanda, ya sea para la alimentación humana impulsada por los países asiáticos y de  Latinoamérica, a lo cual se suma el nuevo uso de muchos granos (biocombustible por ejemplo).
Presión sobre los recursos naturales, cada vez más  escasos y con mayores limitaciones.
Restricciones de comercio, en particular de aquellos países que establecen restricciones a las exportaciones e importaciones.
Especulación, es decir la participación activa y creciente de capitales ajenos a la actividad productiva, que sólo persiguen un fin económico de corto plazo.
El gran desafío de los próximos años, dice López, será ir reduciendo esta volatilidad, otorgándole mayor previsibilidad a los mercados de granos. Ello a juzgar por el informe citado se logrará con un mercado más transparente, con datos de la oferta y demanda de los productos más sensibles para la seguridad alimentaria. Al mismo tiempo, deberá trabajarse en la reducción de las distorsiones de mercado provocadas por políticas proteccionistas tales como las restricciones al comercio o los subsidios, políticas a las que no escapa un actor relevante en la oferta final de alimentos como lo es Argentina. Finalmente, se deberá contar con estrategias particulares, como seguros de financiación de importaciones de alimentos cuando las condiciones climáticas auguren limitaciones en las producciones mundiales.

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