Hipotensión, clima y migrañas afectan a Cristina
Ayer no fue a Paraguay por el golpe en la cabeza que recibió hace siete días, pero en los últimos meses suspendió varias giras al exterior. Se declaró una "hipotensa crónica", pero los médicos ya no sabrían cómo hacer para que disminuya la actividad y descanse un poco más. Presiones emotivas y políticas.
BUENOS AIRES.- Presiones políticas, problemas económicos del país sin resolver, grupos sociales que reclaman respuestas a sus problemas, las críticas de la prensa, las recomendaciones de los médicos y de sus hijos para que "baje un cambio", y el recuerdo del "compañero de toda la vida que ya no está", conjugan una ecuación compleja que impacta en la salud de la presidenta, Cristina Fernández.
Hay temas que pueden ser considerados "secretos de Estado" y que, por cuestiones de Seguridad Nacional, son generalmente ocultados a la comunidad. La cuestión de la salud presidencial es uno de esos temas que merecen ser conocidos por la comunidad y que el kirchnerismo insiste en manejar como un "secreto de Estado". Al menos así fue como se manejó la información de la salud de Néstor Kirchner. Por ello, no es de extrañar que siembren desconfianza los anuncios de la Unidad Médica Presidencial.
¿Y por qué surge esta preocupación o análisis? Porque ayer, la jefa de Estado volvió a suspender un viaje al exterior por recomendación de sus médicos. Esta vez, le aconsejaron que, a raíz del golpe que sufrió la semana pasada en la cabeza, por el momento no viaje en avión. Por eso no viajó a Paraguay, a donde iba a asistir a la Cumbre del Mercosur. Hasta ayer a la mañana, el viaje seguía en agenda. Pero los médicos presidenciales desaconsejaron, "la realización de viajes en avión, por el momento". La jefa de Estado se golpeó el miércoles pasado en la frente, al trastabillar en la inauguración de un edificio de Instituto Leloir. Sin embargo, "la Presidenta podrá continuar con la totalidad de sus actividades habituales", señaló el anuncio.
Antecedentes
La de ayer fue la segunda vez que Cristina suspende una visita a Asunción en un mes. El 15 de mayo debió cancelar su viaje a Paraguay por recomendación médica; sin embargo, desde Presidencia informaron que "el viaje no se haría" porque se producían -en ese momento- "intensas lluvias en Paraguay". Y en abril había pospuesto un viaje a México, que después realizó en mayo.
En enero de 2010 suspendió un viaje a China por sus peleas políticas con el vicepresidente Julio Cobos. El primer día de 2011 no viajó a Brasil para acompañar a Dilma Roussef en su asunción, porque eran las primeras fiestas navideñas sin Kirchner. Luego fue el intenso frío de Corea del Sur, adonde no viajó en febrero desde la India (en pleno verano), para que su organismo no sintiera el fuerte impacto del cambio de las condiciones climáticas.
En los últimos meses, la mandataria viene sufriendo algunos sobresaltos en su salud, que se intensificaron después de la muerte de su esposo (el 27 de octubre pasado). La propia Cristina reconoció que es una "hipotensa crónica". También admitió que estaba haciendo "un inmenso esfuerzo personal y físico para seguir adelante". Eran aquellos días en que estaban en ebullición la presión de la CGT y las "súplicas" de sus "escuderos" kirchneristas para que busque la reelección.
A principios de año, y en plenas vacaciones en El Calafate, sufrió una lipotimia -sus registros de presión marcaron 90 (máxima) y 50 (mínima)-, en un episodio similar al que tuvo en 2009.
Otros memoriosos recuerdan que Cristina recibió un tratamiento kinesiológico en el cuello en 2010, para desbloquear las cervicales y disminuir la tensión. Esta medida fue dispuesta luego que sufriera una "lipotimia" en Olivos. Afirmaron que el cuadro fue el resultado de "una sesión de ejercicios con aparatos" de gimnasia le provocó una baja de tensión. Los médicos siempre le sugieren hacer reposo. Sin embargo, seguiría trabajando con intensidad y hasta estaría durmiendo menos de lo recomendado. Por ello, el estado de salud de la Presidenta depende de si cumple o no las indicaciones de sus médicos. (Especial)
Hay temas que pueden ser considerados "secretos de Estado" y que, por cuestiones de Seguridad Nacional, son generalmente ocultados a la comunidad. La cuestión de la salud presidencial es uno de esos temas que merecen ser conocidos por la comunidad y que el kirchnerismo insiste en manejar como un "secreto de Estado". Al menos así fue como se manejó la información de la salud de Néstor Kirchner. Por ello, no es de extrañar que siembren desconfianza los anuncios de la Unidad Médica Presidencial.
¿Y por qué surge esta preocupación o análisis? Porque ayer, la jefa de Estado volvió a suspender un viaje al exterior por recomendación de sus médicos. Esta vez, le aconsejaron que, a raíz del golpe que sufrió la semana pasada en la cabeza, por el momento no viaje en avión. Por eso no viajó a Paraguay, a donde iba a asistir a la Cumbre del Mercosur. Hasta ayer a la mañana, el viaje seguía en agenda. Pero los médicos presidenciales desaconsejaron, "la realización de viajes en avión, por el momento". La jefa de Estado se golpeó el miércoles pasado en la frente, al trastabillar en la inauguración de un edificio de Instituto Leloir. Sin embargo, "la Presidenta podrá continuar con la totalidad de sus actividades habituales", señaló el anuncio.
Antecedentes
La de ayer fue la segunda vez que Cristina suspende una visita a Asunción en un mes. El 15 de mayo debió cancelar su viaje a Paraguay por recomendación médica; sin embargo, desde Presidencia informaron que "el viaje no se haría" porque se producían -en ese momento- "intensas lluvias en Paraguay". Y en abril había pospuesto un viaje a México, que después realizó en mayo.
En enero de 2010 suspendió un viaje a China por sus peleas políticas con el vicepresidente Julio Cobos. El primer día de 2011 no viajó a Brasil para acompañar a Dilma Roussef en su asunción, porque eran las primeras fiestas navideñas sin Kirchner. Luego fue el intenso frío de Corea del Sur, adonde no viajó en febrero desde la India (en pleno verano), para que su organismo no sintiera el fuerte impacto del cambio de las condiciones climáticas.
En los últimos meses, la mandataria viene sufriendo algunos sobresaltos en su salud, que se intensificaron después de la muerte de su esposo (el 27 de octubre pasado). La propia Cristina reconoció que es una "hipotensa crónica". También admitió que estaba haciendo "un inmenso esfuerzo personal y físico para seguir adelante". Eran aquellos días en que estaban en ebullición la presión de la CGT y las "súplicas" de sus "escuderos" kirchneristas para que busque la reelección.
A principios de año, y en plenas vacaciones en El Calafate, sufrió una lipotimia -sus registros de presión marcaron 90 (máxima) y 50 (mínima)-, en un episodio similar al que tuvo en 2009.
Otros memoriosos recuerdan que Cristina recibió un tratamiento kinesiológico en el cuello en 2010, para desbloquear las cervicales y disminuir la tensión. Esta medida fue dispuesta luego que sufriera una "lipotimia" en Olivos. Afirmaron que el cuadro fue el resultado de "una sesión de ejercicios con aparatos" de gimnasia le provocó una baja de tensión. Los médicos siempre le sugieren hacer reposo. Sin embargo, seguiría trabajando con intensidad y hasta estaría durmiendo menos de lo recomendado. Por ello, el estado de salud de la Presidenta depende de si cumple o no las indicaciones de sus médicos. (Especial)








