Alcohol y marihuana: las diferencias en sus efectos

El Dr. Juan Carlos Negrete coordinó unas jornadas sobre patologías duales. "La marihuana es la droga de la pereza".

INVESTIGACIÓN. Se debe ser juez científico de las propias acciones. LA GACETA / FOTOS DE ANALIA JARAMILLO INVESTIGACIÓN. "Se debe ser juez científico de las propias acciones". LA GACETA / FOTOS DE ANALIA JARAMILLO
24 Junio 2011
Serio y reconcentrado, el Dr. Juan Carlos Negrete interrumpe su trabajo frente a la computadora para recibir a LA GACETA, y, contra todo lo esperable, abre el fuego: "¿qué es lo que quiere preguntarme?" El disparador del diálogo es la experiencia de haber vuelto como psiquiatra a esta Tucumán que había dejado como joven médico de 26 años en 1963 para hacer su especialización en Canadá. Raro su acento; claramente perdido el de la niñez, a veces (pocas) deja escapar la "r" suave inglesa. "Volví a la Argentina continuamente. He coordinado jornadas como estas en Córdoba, Rosario, Buenos Aires... Pero sólo un par de veces lo hice en mi tierra. Haber trabajado con 60 profesionales, médicos, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, fue muy fructífero.

- ¿Cómo fueron las jornadas?

- Necesitaba conocer cuáles son los problemas más urgentes que se enfrentan cuando se practica la psiquiatría en tratamiento de adicciones. Trabajamos a partir de un material que les di y entre todos construimos interpretaciones, conclusiones y recomendaciones. Así salieron las dudas respecto de situaciones específicas y me fui enterando de qué está pasando en Tucumán. Me alegra haber planteado las jornadas como talleres interactivos.

- ¿Y cuál es panorama ?

- Constaté que aquí es muy natural que trastornos como el alcoholismo y otras toxicomanías sean abordados desde la psiquiatría. En América del Norte lo común es un sistema aparte para los trastornos adictivos, que no tiene mucha contribución psiquiátrica Y eso es un error. Es positivo lo que se está haciendo en Tucumán. En el norte era así hasta la década del 50 y 60, cuando otros modelos de intervención no médica, como los grupos de autoayuda o las corrientes psicológicas cognitivas, fueron considerados suficientes, y se excluyó el aporte psiquiátrico.

- Entonces, en su opinión, en Tucumán se está manejando bien el tema...

- Lo que quiero decir es que se tiene la ventaja de haber pensado siempre que las toxicomanías les competen a los psiquiatras. Porque ahora, conociendo la enorme la tasa de comorbilidad entre patologías psiquiátricas y adicciones (o sea, las altísimas probabilidades de que estén asociadas) se corre el riesgo de intentar curar una sin tratar la otra. He constatado que aquí los psiquiatras tratan naturalmente el alcoholismo. Es una gran ventaja; algo que allá se está tratando de recuperar.

- ¿Y que podemos aprender aquí de lo que se hace bien allá?

- Quizás sí podría imitarse el hecho de que la intervención se hace sobre la base de evidencias, de lo que demuestra ser eficiente para el tratamiento. Y la evidencia sólo se conoce por medio de la investigación clínica. Muchos tratamientos se hacen a partir de la intuición. El objetivo es hacer investigación: medir lo que uno hace, hacerse preguntas y ser juez científico de las propias acciones... y publicar los resultados. Eso lo he aprendido allá, el rigor de mirar la evidencia, lo que está.

- Pero si las investigaciones se llevan a cabo sobre los pacientes en tratamiento, ¿qué sucede con los que quedan fuera del sistema?

- Es una de mis críticas a la medicina basada en evidencias. Se genera una población sesgada, con exclusión de poblaciones con complicaciones sociales, por ejemplo, pero pasa en todos lados. Es el caso, por ejemplo, de las investigaciones que sostienen los laboratorios: se les niega el acceso a los adictos para que no "interfiera" en los resultados, con el argumento de la coparticipación de las patologías.

- Entonces, ¿qué queda?

-Mejorar, y se va mejorando, pero hay que captar las limitaciones e implementar estudios inclusivos que permitan medir lo que sucede en poblaciones con necesidades especiales. Cómo funciona un antidepresivo, que en pacientes no alcohólicos genera ciertos resultados, en pacientes alcohólicos, por ejemplo. Esta población con patologías duales es mayor de lo que se supone.

-¿Qué hay de cierto en eso de que consumir marihuana es menos grave que consumir alcohol?

- Causa intoxicación menos sintomática y menor sufrimiento de privación, pero no por eso es inocua. Produce alteraciones más sutiles que el alcohol, pero de larga duración: problemas de atención de memoria, de aprendizaje, falta de iniciativa, desinterés por el mundo. La marihuana es la droga de la pereza. No hay que confundirse: un chico abúlico no es así simplemente porque es adolescente. Si los padres ven un comportamiento de este tipo deben estar alertas.

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