El escandaloso desliz de Dominique Strauss-Kahn, que renunció a la dirección del Fondo Monetario Internacional acusado de presunto abuso sexual, se suma a los affairs protagonizados por personajes públicos que confunden poder con sometimiento. Expertos coinciden en que esas prácticas de sometimiento sexual por parte de los "príncipes" (en el sentido maquiavélico) se han convertido ya en una forma constitutiva de manifestar el manejo del "poder absoluto". Hasta que la ley les marca territorio, y los "permisos del deseo" conducen, inexorables, al suicidio político.