Dos formas de ver (y de vivir) la misma cosa

Julio Marengo
Por Julio Marengo 18 Abril 2011
Uno tiene 65 años y el otro acaba de cumplir 41, aunque parece de 30. El primero saltó a las tablas en las postrimetrías de la dictadura de Franco, a mediados de los 70; el segundo, en cambio, es un hijo de la democracia que empezó su carrera en el cine hace poco más de una década. El español Eusebio Poncela y el mexicano Humberto Busto ilustran dos maneras, quizás paradigmáticas, de encarar la homosexualidad o, mejor dicho, la sexualidad: el orgullo por llevar la bandera gay y manifestarlo sin pudores arcaicos; o no tener la necesidad de definir nada y restarle relevancia a un adjetivo que, en definitiva, es uno más de los que pueden describir a una persona.
Pero ambos saben que el prejuicio existe, que la sociedad -la nuestra, la extranjera- no es todo lo tolerante que querrían y que, en este proceso de dejar de ver la preferencia sexual como la esencia de la que se constituye el hombre, el cine es una herramienta eficaz que permite vivir en la pantalla lo que no nos animamos a vivir en carne y hueso. Seguramente por esto, ambos artistas accedieron muy a gusto a presentar filmes que, inevitablemente, reproducirán varios de los estereotipos que ellos mismos pretenden desterrar.

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