El ajuste del país

No son las reservas ni las ganancias del Banco Central. Otra vez el Gobierno ha echado manos sobre la Anses y el PAMI

27 Marzo 2011
Por MIGUEL ÁNGEL ROUCO | columnista de DyN

BUENOS AIRES.- Esta vez no fueron las reservas o las utilidades del Banco Central las que salvaron al Tesoro, sino los interminables recursos de los jubilados.

Mientras, la situación de la clase pasiva se torna cada vez más vulnerable. En términos más llanos, cuanto más recursos le saca el gobierno a la Anses y al PAMI, más jubilados reciben cada vez menos beneficios. La Anses y el PAMI contribuyeron con casi $ 741 millones a enjuagar el déficit del Tesoro, durante febrero. Las contribuciones apropiadas a la seguridad social se incrementaron un 33,8%.

Con todo, el gasto sigue creciendo más que los ingresos, lo cual revela que la asfixiante presión fiscal (máximo histórico) no consigue solventar el desplifarro del gobierno.

Mientras los gastos aumentaron más de un 28%, los ingresos subieron sólo el 24%. Así, febrero terminó con un frágil equilibrio en las cuentas del Tesoro. Pero el gasto es el menú que alimenta la fiera inflacionaria y la inflación termina por llevar a la economía a niveles paupérrimos. Es la forma de ajustar del kirchnerismo y socializar las pérdidas con toda la población, en lugar de ajustar el gasto público. Pero marzo tiene dos componentes de gasto fuertes: los vencimientos de la deuda pública y el pago del alza de haberes del sector pasivo.

En el primero de los casos, el gobierno ya transfirió U$S 2.100 millones del BCRA para pagar el capital del Bonar V. En el segundo tópico, los recursos deberán salir de la caja cuyos ingresos están afectados por menor cantidad de días hábiles. Los gastos corrientes del Estado aumentaron un 30%, muy por encima de los ingresos, lo que obliga a buscar nuevas fuentes de financiamiento intra-sector público, a la caza de nuevas alcancías.

Las dudas se abren a partir del segundo trimestre cuando muchos de los sectores que reciben subsidios empiecen a demandar mayores ingresos. Los subsidiados presionarán por más ayuda vía beneficios, asignaciones universales u otras especies. Los sectores con tarifas congeladas, ante la presión salarial en las paritarias demandarán, o bien más ayuda, o bien más tarifa. Las provincias harán lo propio cuando los gremios estatales peleen por más subas de salarios.

Ante esta situación, desde hace varios meses, se observa un menor ritmo de ejecución en las obras públicas debido al desvío de fondos hacia otros gastos. En el último mes, el gasto de la inversión en obras públicas creció sólo un 20%, menos que la inflación, y las transferencias a las provincias para realizar obras cayeron un 25% en términos nominales. Está claro que la agenda política para 2011 cambió la vieja tradición de hacer campaña con el corte de cintas. El experimento de Catamarca dio resultados. Una provincia con un marcado retraso relativo y un bajo perfil productivo y a la cual le hace falta mucha inversión en infraestructura, optó por un modelo prebendario y subsidiario. Una provincia en la que no se logra mano de obra para levantar la cosecha de olivos y de vid, su población optó por el modelo prebendario. En la liturgia Kirchner, se privilegia el pago de subsidios y prebendas antes que la ejecución de obras. Otra forma de hacer ajuste con el país.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios