27 Marzo 2011 Seguir en 
Por Frank Brandmaier - Columnista de DPA
WASHINGTON.- En lo financiero a Estados Unidos le llega el agua al cuello. Su volumen de deuda podría romper en poco tiempo todas las barreras, lo que somete a una enorme presión al presidente Barack Obama. Hallar soluciones políticas a la actual situación se ha convertido en una tarea de titanes, aunque por otro lado las cosas no son muy distintas en otras partes del mundo.
Los números se disparan. El rojo domina el marcador estatal de la deuda. A mediados de marzo éste se situó en U$S 14,232 billones. Preocupa también el agujero en las arcas presupuestarias: en el actual ejercicio este podría elevarse a una cifra récord de U$S 1,65 billones, equivalente a un 11% del producto bruto interno (PBI).
Teóricamente la situación tiene que frenarse en breve, ya que muy pronto Estados Unidos superará el límite máximo de endeudamiento establecido por ley, que es de U$S 14,3 billones. El Departamento del Tesoro estima que en algún momento después del 15 de abril se sobrepasará esa cifra, a menos que el Congreso eleve el nivel máximo de deuda permitida. Los republicanos amenazan con negarse. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, advirtió de consecuencias económicas catastróficas que podrían perdurar décadas. La prevista baja del déficit presupuestario tampoco es suficiente para aplacar con eficacia los mares de tinta roja que se vierten. Los principales factores responsables de la precaria situación, son los llamados Big Four, los Grandes Cuatro: los programas estatales de sanidad, la seguridad social, los gastos de defensa y unos ingresos fiscales que no logran compensar los gastos.
En los años 90 el entonces presidente Bill Clinton tenía las finanzas bajo control gracias a una coyuntura económica muy favorable que incluso permitió a Estados Unidos arrojar superávit. "En los años de presidencia de George W. Bush, en cambio, se dispararon todo tipo de gastos", indica el politólogo William Galston.
Los países extranjeros miran con preocupación a Estados Unidos. Y eso que la situación en Estados Unidos no es tan catastrófica desde un enfoque internacional, al menos no aún. Para 2011 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) proyecta una deuda total en Estados Unidos de casi el 99% de su PBI; en Francia de en torno del 97% y en la eurozona de casi el 95%. La deuda media de los países de la OCDE es del 100%. Incluso en Alemania, considerada una economía ejemplar, la deuda supera el 81% del PIB.
La Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO) cuenta con que la deuda pública se duplique en 10 años, mientras que estima un crecimiento del PBI para ese periodo de apenas un 60%. Está previsto además que los gastos de seguridad social también aumenten en casi el doble, de U$S 727.000 millones en 2011 a casi U$S 1,3 billones en 2021. Esta última partida forma parte al igual que los programas de sanidad de los gastos obligatorios, que constituyen casi el 85% del presupuesto.
Las propuestas de recortes de los políticos se refieren por lo general al 15% restante. El pozo sin fondo de deudas hace tiempo que se convirtió en principal campo de batalla política. El miedo de los norteamericanos a la falta de recursos ha permitido al movimiento Tea Party atraer a numerosos seguidores. Éste será sin duda el frente más arduo en el que Obama tendrá que luchar por su reelección en 2012.
WASHINGTON.- En lo financiero a Estados Unidos le llega el agua al cuello. Su volumen de deuda podría romper en poco tiempo todas las barreras, lo que somete a una enorme presión al presidente Barack Obama. Hallar soluciones políticas a la actual situación se ha convertido en una tarea de titanes, aunque por otro lado las cosas no son muy distintas en otras partes del mundo.
Los números se disparan. El rojo domina el marcador estatal de la deuda. A mediados de marzo éste se situó en U$S 14,232 billones. Preocupa también el agujero en las arcas presupuestarias: en el actual ejercicio este podría elevarse a una cifra récord de U$S 1,65 billones, equivalente a un 11% del producto bruto interno (PBI).
Teóricamente la situación tiene que frenarse en breve, ya que muy pronto Estados Unidos superará el límite máximo de endeudamiento establecido por ley, que es de U$S 14,3 billones. El Departamento del Tesoro estima que en algún momento después del 15 de abril se sobrepasará esa cifra, a menos que el Congreso eleve el nivel máximo de deuda permitida. Los republicanos amenazan con negarse. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, advirtió de consecuencias económicas catastróficas que podrían perdurar décadas. La prevista baja del déficit presupuestario tampoco es suficiente para aplacar con eficacia los mares de tinta roja que se vierten. Los principales factores responsables de la precaria situación, son los llamados Big Four, los Grandes Cuatro: los programas estatales de sanidad, la seguridad social, los gastos de defensa y unos ingresos fiscales que no logran compensar los gastos.
En los años 90 el entonces presidente Bill Clinton tenía las finanzas bajo control gracias a una coyuntura económica muy favorable que incluso permitió a Estados Unidos arrojar superávit. "En los años de presidencia de George W. Bush, en cambio, se dispararon todo tipo de gastos", indica el politólogo William Galston.
Los países extranjeros miran con preocupación a Estados Unidos. Y eso que la situación en Estados Unidos no es tan catastrófica desde un enfoque internacional, al menos no aún. Para 2011 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) proyecta una deuda total en Estados Unidos de casi el 99% de su PBI; en Francia de en torno del 97% y en la eurozona de casi el 95%. La deuda media de los países de la OCDE es del 100%. Incluso en Alemania, considerada una economía ejemplar, la deuda supera el 81% del PIB.
La Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO) cuenta con que la deuda pública se duplique en 10 años, mientras que estima un crecimiento del PBI para ese periodo de apenas un 60%. Está previsto además que los gastos de seguridad social también aumenten en casi el doble, de U$S 727.000 millones en 2011 a casi U$S 1,3 billones en 2021. Esta última partida forma parte al igual que los programas de sanidad de los gastos obligatorios, que constituyen casi el 85% del presupuesto.
Las propuestas de recortes de los políticos se refieren por lo general al 15% restante. El pozo sin fondo de deudas hace tiempo que se convirtió en principal campo de batalla política. El miedo de los norteamericanos a la falta de recursos ha permitido al movimiento Tea Party atraer a numerosos seguidores. Éste será sin duda el frente más arduo en el que Obama tendrá que luchar por su reelección en 2012.
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