Europa acuerda un nuevo paquete anticrisis
Mandatarios aprobaron la creación de un fondo permanente por 750.000 millones de euros para rescatar a países al borde del default. Todos los ojos están puestos en Portugal, cuyo Congreso rechazó el plan de ajuste y renunció el primer ministro. Mayor protección al euro.
26 Marzo 2011 Seguir en 
BRUSELAS.- Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) alcanzaron un acuerdo para blindar a la zona euro ante nuevas turbulencias, potenciar la competitividad del bloque comunitario y reforzar la disciplina fiscal en el bloque, una exigencia específica de Berlín.
No obstante, el Consejo Europeo de Bruselas se cerró en falso, en medio de una nueva rebaja de la calificación de la deuda soberana de Portugal y del creciente temor a que su economía deba ser rescatada a corto o medio plazo, como ocurrió con Grecia e Irlanda. Entre las medidas aprobadas figura la creación de un fondo permanente para rescatar a países al borde de la suspensión de pagos. Europa -y en especial Alemania, el principal contribuyente a las arcas de la UE-, no quiere más sobresaltos.
Grecia fue el primero de los incendios a apagar. Para evitar la bancarrota de sus finanzas, la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) pusieron sobre la mesa 110.000 millones de euros.
En el caso irlandés, el crédito (85.000 millones de euros) procedió ya del fondo de rescate, con una dotación de 750.000 millones. Pero ahora todos los ojos miran con preocupación a Lisboa.
"He venido aquí para defender a Portugal, para defender al euro", subrayaba José Sócrates, el primer ministro socialista portugués que renunció tras perder el miércoles una decisiva votación en el Parlamento luso sobre su último paquete de ajustes.
Éste preveía recortar el déficit presupuestario a un 4,6% del PBI este año respecto de un 7,3% de 2010, en un intento desesperado por convencer a los mercados, a las agencias de rating, y evitar un rescate. Por otro lado, se acordó dejar para junio la aprobación de la reforma del fondo de rescate temporal para la moneda única, que vence en 2013, para que disponga de una capacidad de préstamo real de hasta 440.000 millones de euros. Según fuentes diplomáticas españolas y comunitarias, España deberá aportar el 11,9% del total de 700.000 millones de capital, lo que desglosado equivale a 83.328 millones.
No obstante, la crisis política y económica lusa dominó la agenda. La canciller alemana, Angela Merkel, dejó claro el mensaje de austeridad. "Gobierne quien gobierne, es fundamental no sólo para Portugal sino para la UE (que Lisboa cumpla con los ajustes)", dijo. ¿Cuánto costará el eventual rescate? El primer ministro luxemburgués y líder del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, cree que 75.000 millones de euros sería una cifra apropiada. Y es que todos los indicadores de la salud económica lusa están en rojo. Este miércoles los bonos portugueses a 10 años alcanzaban una cota de hasta un 7,63%, mientras que los títulos a 5 años llegaron a un 8,19%. Según los expertos, un nivel por encima del 7% es inviable. No obstante, ayer el debate se centró en la nueva estrategia para proteger a la moneda única. No se trata de un coto reservado únicamente a los 17 socios que comparten el euro, ya que varios países que no usan la moneda europea, entre ellos Polonia, Lituania o Rumanía, anunciaron su intención de sumarse a la iniciativa capitaneada por Merkel. (DPA)
No obstante, el Consejo Europeo de Bruselas se cerró en falso, en medio de una nueva rebaja de la calificación de la deuda soberana de Portugal y del creciente temor a que su economía deba ser rescatada a corto o medio plazo, como ocurrió con Grecia e Irlanda. Entre las medidas aprobadas figura la creación de un fondo permanente para rescatar a países al borde de la suspensión de pagos. Europa -y en especial Alemania, el principal contribuyente a las arcas de la UE-, no quiere más sobresaltos.
Grecia fue el primero de los incendios a apagar. Para evitar la bancarrota de sus finanzas, la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) pusieron sobre la mesa 110.000 millones de euros.
En el caso irlandés, el crédito (85.000 millones de euros) procedió ya del fondo de rescate, con una dotación de 750.000 millones. Pero ahora todos los ojos miran con preocupación a Lisboa.
"He venido aquí para defender a Portugal, para defender al euro", subrayaba José Sócrates, el primer ministro socialista portugués que renunció tras perder el miércoles una decisiva votación en el Parlamento luso sobre su último paquete de ajustes.
Éste preveía recortar el déficit presupuestario a un 4,6% del PBI este año respecto de un 7,3% de 2010, en un intento desesperado por convencer a los mercados, a las agencias de rating, y evitar un rescate. Por otro lado, se acordó dejar para junio la aprobación de la reforma del fondo de rescate temporal para la moneda única, que vence en 2013, para que disponga de una capacidad de préstamo real de hasta 440.000 millones de euros. Según fuentes diplomáticas españolas y comunitarias, España deberá aportar el 11,9% del total de 700.000 millones de capital, lo que desglosado equivale a 83.328 millones.
No obstante, la crisis política y económica lusa dominó la agenda. La canciller alemana, Angela Merkel, dejó claro el mensaje de austeridad. "Gobierne quien gobierne, es fundamental no sólo para Portugal sino para la UE (que Lisboa cumpla con los ajustes)", dijo. ¿Cuánto costará el eventual rescate? El primer ministro luxemburgués y líder del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, cree que 75.000 millones de euros sería una cifra apropiada. Y es que todos los indicadores de la salud económica lusa están en rojo. Este miércoles los bonos portugueses a 10 años alcanzaban una cota de hasta un 7,63%, mientras que los títulos a 5 años llegaron a un 8,19%. Según los expertos, un nivel por encima del 7% es inviable. No obstante, ayer el debate se centró en la nueva estrategia para proteger a la moneda única. No se trata de un coto reservado únicamente a los 17 socios que comparten el euro, ya que varios países que no usan la moneda europea, entre ellos Polonia, Lituania o Rumanía, anunciaron su intención de sumarse a la iniciativa capitaneada por Merkel. (DPA)







