26 Marzo 2011 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El Mercado Común del Sur (Mercosur) cumple 20 años de existencia. Un 26 de marzo de 1991 los presidentes de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay firmaron el Tratado de Asunción que puso inicio al proceso de integración regional.
Inspirado en la entonces Comunidad Económica Europea, el Mercosur se convirtió en el proceso de integración regional más firme y consistente de todas las experiencias latinoamericanas en la materia.
De algún modo, rivalizaba con el Pacto Andino del que participaban Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela, pero la presencia de las dos economías más grandes sudamericanas, Argentina y Brasil, de por sí le daba mayor importancia.
El Mercosur reconoce como antecedente inmediato al acuerdo firmado a fines de 1985 por los ex presidentes de la Argentina Ricardo Alfonsín, y de Brasil José Sarney, con el cual concluyeron décadas de desconfianza entre ambas naciones y sentaron la base para un mercado regional. Pero fue en 1991 cuando Carlos Menem (Argentina), Fernando Collor de Melo (Brasil), Andrés Rodríguez (Paraguay) y Luis Alberto Lacalle Herrera (Uruguay), suscribieron el tratado en la capital paraguaya.
El texto remarca que la ampliación de las dimensiones de sus mercados nacionales, a través de la integración, es condición fundamental para acelerar procesos de desarrollo económico con justicia social. Y dice que los socios entienden que ese fin debe ser logrado mediante el más eficaz aprovechamiento de los recursos disponibles, la preservación del medio ambiente, el mejoramiento de las interconexiones físicas, la coordinación de las políticas macroeconómicas y la complementación de los diferentes sectores de la economía, con base en los principios de gradualidad, flexibilidad y equilibrio.
Unión aduanera
En sus dos décadas el Mercosur tuvo un período de fuerte avance en temas comerciales que comienza en 1994, con la firma del Tratado de Ouro Preto bajo la presidencia de Fernando Henrique Cardoso, que establece la unión aduanera, y que concluye a fines de 1999. Allí se produjo la eliminación de aranceles en el intercambio comercial intrazona, y el establecimiento de una Tarifa Externa Común que promedia un 14%, y la creación del régimen especial para autos y para el azúcar.
Ya en la primera década del siglo XXI, las recurrentes crisis financieras internacionales, como la devaluación del real brasileño en 1999, y más particularmente la de la Argentina de 2001, marcan los límites del proceso de integración.
En la presidencia de Néstor Kirchner, en 2003, la Argentina busca recomponer su castigado aparato industrial y reflota aquella parte del texto del Tratado de Asunción que había quedado olvidada y que habla de la coordinación de políticas macroeconómicas.
Actualmente, los socios definieron lo que llaman proceso de integración productiva: conformación de cadenas entre empresas de varios países, aunque los logros en la materia son entre nulos y escasos.
La Argentina fracasó en el intento de que Brasil acepte mecanismos de salvaguardas comerciales intramercosur y por ello aplica periódicamente licencias no automáticas de importación (LNA) contra su socio.
Actualmente, los flujos comerciales entre la Argentina y Brasil, que concentran el 90% de la región, supera los U$S 35.000 millones, con un saldo negativo para nuestro país de prácticamente U$S 4.000 millones por cada año.
El Mercosur tuvo que postergar la idea de contar con una moneda común, como se llegó a pensar en la década del 90 para copiar al euro, pero logró poner en marcha un sistema de comercio en monedas locales.
Inversiones
Un análisis de la realidad del Mercosur indica que el proceso ha servido a la Argentina y a Brasil para atraer inversiones extranjeras. En particular, al segundo país, en fuerte detrimento de los socios menores Uruguay y Paraguay, que apenas lograron captar U$S 2 cada U$S 100 que llegaron a la zona.
Y a Brasil le ha servido para que sus pequeñas y medianas empresas (PyME) comenzaran a dar sus primeros pasos de transnacionalización, afincándose en los alrededores de Buenos Aires.
Para la Argentina, el Mercosur representa el destino de la mayoría de las exportaciones de las pequeñas y medianas empresas.
El Mercosur logró atraer la atención de Venezuela, cuyo presidente Hugo Chávez solicitó formar parte como socio pleno del bloque, aunque el proceso está frenado en el congreso de Paraguay.
En el relacionamiento externo, el bloque negocia con la Unión Europea (UE) un acuerdo birregional de comercio y tiene tratados con Chile, Bolivia, Perú, México, India, Israel, algunos países árabes, y Sudáfrica, entre otras naciones.
Desde el aspecto político, el Mercosur ha demostrado tener límites. Una nueva formación la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) se convirtió en el foro por excelencia en la región, donde Brasil es líder, para entender en los problemas regionales, sin la participación de Estados Unidos. (DyN)
Inspirado en la entonces Comunidad Económica Europea, el Mercosur se convirtió en el proceso de integración regional más firme y consistente de todas las experiencias latinoamericanas en la materia.
De algún modo, rivalizaba con el Pacto Andino del que participaban Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela, pero la presencia de las dos economías más grandes sudamericanas, Argentina y Brasil, de por sí le daba mayor importancia.
El Mercosur reconoce como antecedente inmediato al acuerdo firmado a fines de 1985 por los ex presidentes de la Argentina Ricardo Alfonsín, y de Brasil José Sarney, con el cual concluyeron décadas de desconfianza entre ambas naciones y sentaron la base para un mercado regional. Pero fue en 1991 cuando Carlos Menem (Argentina), Fernando Collor de Melo (Brasil), Andrés Rodríguez (Paraguay) y Luis Alberto Lacalle Herrera (Uruguay), suscribieron el tratado en la capital paraguaya.
El texto remarca que la ampliación de las dimensiones de sus mercados nacionales, a través de la integración, es condición fundamental para acelerar procesos de desarrollo económico con justicia social. Y dice que los socios entienden que ese fin debe ser logrado mediante el más eficaz aprovechamiento de los recursos disponibles, la preservación del medio ambiente, el mejoramiento de las interconexiones físicas, la coordinación de las políticas macroeconómicas y la complementación de los diferentes sectores de la economía, con base en los principios de gradualidad, flexibilidad y equilibrio.
Unión aduanera
En sus dos décadas el Mercosur tuvo un período de fuerte avance en temas comerciales que comienza en 1994, con la firma del Tratado de Ouro Preto bajo la presidencia de Fernando Henrique Cardoso, que establece la unión aduanera, y que concluye a fines de 1999. Allí se produjo la eliminación de aranceles en el intercambio comercial intrazona, y el establecimiento de una Tarifa Externa Común que promedia un 14%, y la creación del régimen especial para autos y para el azúcar.
Ya en la primera década del siglo XXI, las recurrentes crisis financieras internacionales, como la devaluación del real brasileño en 1999, y más particularmente la de la Argentina de 2001, marcan los límites del proceso de integración.
En la presidencia de Néstor Kirchner, en 2003, la Argentina busca recomponer su castigado aparato industrial y reflota aquella parte del texto del Tratado de Asunción que había quedado olvidada y que habla de la coordinación de políticas macroeconómicas.
Actualmente, los socios definieron lo que llaman proceso de integración productiva: conformación de cadenas entre empresas de varios países, aunque los logros en la materia son entre nulos y escasos.
La Argentina fracasó en el intento de que Brasil acepte mecanismos de salvaguardas comerciales intramercosur y por ello aplica periódicamente licencias no automáticas de importación (LNA) contra su socio.
Actualmente, los flujos comerciales entre la Argentina y Brasil, que concentran el 90% de la región, supera los U$S 35.000 millones, con un saldo negativo para nuestro país de prácticamente U$S 4.000 millones por cada año.
El Mercosur tuvo que postergar la idea de contar con una moneda común, como se llegó a pensar en la década del 90 para copiar al euro, pero logró poner en marcha un sistema de comercio en monedas locales.
Inversiones
Un análisis de la realidad del Mercosur indica que el proceso ha servido a la Argentina y a Brasil para atraer inversiones extranjeras. En particular, al segundo país, en fuerte detrimento de los socios menores Uruguay y Paraguay, que apenas lograron captar U$S 2 cada U$S 100 que llegaron a la zona.
Y a Brasil le ha servido para que sus pequeñas y medianas empresas (PyME) comenzaran a dar sus primeros pasos de transnacionalización, afincándose en los alrededores de Buenos Aires.
Para la Argentina, el Mercosur representa el destino de la mayoría de las exportaciones de las pequeñas y medianas empresas.
El Mercosur logró atraer la atención de Venezuela, cuyo presidente Hugo Chávez solicitó formar parte como socio pleno del bloque, aunque el proceso está frenado en el congreso de Paraguay.
En el relacionamiento externo, el bloque negocia con la Unión Europea (UE) un acuerdo birregional de comercio y tiene tratados con Chile, Bolivia, Perú, México, India, Israel, algunos países árabes, y Sudáfrica, entre otras naciones.
Desde el aspecto político, el Mercosur ha demostrado tener límites. Una nueva formación la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) se convirtió en el foro por excelencia en la región, donde Brasil es líder, para entender en los problemas regionales, sin la participación de Estados Unidos. (DyN)







