El sitio del lector

20 Marzo 2011
EL ÁRBOL DEL QUE FLORECIÓ EL DEBATE

Un árbol enclavado en el corazón de la capital tucumana y un hombre que construyó su vida bajo esa sombra: dos fundamentos suficientes para que los lectores se entrecrucen en una entusiasta y amplia polémica. La historia de Jorge Argañarás, un vecino de Muñecas al 700 que quiere salvar al último ibirá pitá que hay en esa cuadra y que está emplazado frente al garage de un edificio, llamó a los comentaristas al debate. Surgieron mensajes a favor y en contra, en los que se mezclaron las arengas para que el hombre lleve adelante su defensa y las sugerencias de que hay motivos más importantes por los que pelear.

- "Señor Argañarás, yo me crié en 25 de Mayo y Santiago junto a los naranjos y aunque no lo crea jugábamos a la pelota en la calle a la siesta. Lo felicito por su actitud y ojalá que tengamos muchos tucumanos como usted". (tiaclau)

- "¿Por qué no quiere que se saque al árbol? ¿Porque jugaba en él cuando niño o por defender a la naturaleza? Si es por lo primero, Jorge no está bien de salud mental; si es por lo segundo, que trasladen al árbol unos metros y problema solucionado. Se ahogan en un vaso de agua, muchachos". (atenagoras)

- "No sé si ese árbol podrá seguir en pie mucho tiempo en el estado en que está. Lo que es seguro es que si no plantamos más árboles en la ciudad, no nos va a quedar mucha calidad de vida. Ojalá tomáramos más conciencia de lo que significa un árbol: oxígeno, aire más fresco y menos contaminado, menos inundaciones, protección contra la radiación solar y menos ruido". (marcelojavier)

- "¡Me da esperanzas saber que todavía existe gente como este señor! Seguramente sus nietos se nutrieron de sus sabias enseñanzas. No sólo expresa amor por la naturaleza, también nos enseña que la infancia es un tesoro muy preciado que nunca debe olvidarse; él recuerda ese árbol como un amigo de la infancia. ¡Escuchar esto me reconforta!" (amarilis)

- "Con la inclinación y los años que tiene ese árbol, no pasará mucho tiempo hasta que se caiga y seguramente provocará daños, que espero sean sólo materiales. Legalmente ¿de quién será la responsabilidad? Porque alguien deberá pagar los daños. No tengo nada en contra de ningún árbol, pero si existe peligro habrá que tomar medidas, independientemente del estacionamiento. Creo que a la palabra la tiene la Municipalidad". (tattem_von_lazzem)

- "Es un mal generalizado. En mi barrio, Juan B. Terán, tuve que hacer bajar a pedradas a un podador que estaba macheteando un árbol por que tapaba la visión a un vecino. Y otra quiso podar un árbol por que las ramas se le enganchan en el paraguas, ¿no se puede agachar? Un paraguas es más importante que un árbol: esa es la cultura que tenemos". (pobreza)

- "En un planeta que se recalienta año a año, no se duda en tirar abajo lo único que puede mitigarlo: la sombra amiga y el oxígeno de un árbol. Si el destino final de un ejemplar no es otro que la tala, es una obligación plantar y ¡cuidar! por lo menos dos ejemplares en su reemplazo. Es curioso lo que ocurre con la gente: se puede cortar sin titubeos un árbol, pero es lo primero que se busca cuando se quiere estacionar un auto y resguardarlo del sol". (raulalmonte)



VOLVER PARA CONTARLA

La sonrisa de su mujer, las voces frágiles de sus pequeños, los paisajes variopintos de su Tucumán natal. Cualquiera puede imaginar la película que proyectó la mente de Franco Carrizo cuando, a cientos de miles de kilómetros de su hogar, sintió que la tierra se le encabritaba bajo sus pies. Un comprovinciano que padeció el sismo en Japón volvió esta semana para contar la que tal vez pueda considerarse como la experiencia más terrible de su vida. Los lectores lo recibieron con decenas de mensajes:

- "Aquí no hubo acto heroico y nada de eso. Quiero que piensen, ¿qué hubieran hecho ustedes en una situación así? Lo primero que pasa por tu cabeza son los hijos, tu esposa, la familia, tu entorno, tu tierra, el club de tus amores, tantas cosas... Bienvenido a casa Franco". (melgar65)

- "No sé el caso de este muchacho, pero cómo me indignó escuchar por televisión a argentinos que viven en Japón y chillaban pidiendo ayuda para volver. ¿Qué clase de parásitos son? Dejan a su país natal por ambición económica, para irse a una potencia por beneficio propio. Los nipones los reciben y les permiten trabajar y, frente a este tipo de catástrofe, en vez de comportarse como personas dignas y quedarse a dar una mano en el país que los cobijó, les dan la espalda y se quieren venir cuanto antes. Y encima, aquí seguramente empezarán a llorar por planes vagancia hasta que encuentren un laburo". (nolthyan)

- "Muchos habitantes, no sólo de Tucumán sino del mundo, sintieron el impacto del terremoto. Y no es para menos. Creo que es momento de reflexión, de pensar un poco en lo sucedido. Japón está fuertemente herida y va a requerir de la solidaridad del resto del mundo". (talamuyuna)

- "Entiendo a este muchacho, yo aún me encuentro en la zona trabajando (soy marino mercante) y la situación nuclear es alarmante. Lo peor es que el gobierno japonés y las autoridades de energía mienten y ocultan el accidente. Hay más información en los medios fuera de Japón". (andrea)

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios