Un centro para tratar adicciones en el sur

13 Marzo 2011
Como se informa en nuestra edición de hoy, se ha inaugurado, por iniciativa del obispado de Concepción, un centro con internado para la recuperación de los adictos, jóvenes o adultos: abarca tanto la adicción a las drogas prohibidas, como al alcohol, al juego, etcétera. Está ubicado en la localidad de Monte Redondo, a seis kilómetros de Aguilares. Su responsable es una institución brasileña, la "Fazenda de la Esperanza". Fundada por un sacerdote católico, se ha extendido en una decena de países, donde cuenta con más de 70 casas, entre ellas las ubicadas en Buenos Aires, Córdoba y La Rioja. El gobierno de Tucumán colaboró facilitando el local de la vieja escuela de Monte Redondo, que fue refaccionada para esta función.

La nueva radicación merece señalarse como algo profundamente positivo. No es necesario insistir sobre los contornos dramáticos que tienen las adicciones en Tucumán. Respecto de ellos, hemos venido ocupándonos largamente, tanto a través de la información, como del diagnóstico de especialistas en nuestras notas de opinión.

Hemos dicho que ese cuadro se agrava por las dificultades existentes en cuanto a la necesaria terapia. En la última edición del año pasado, consta el problema de la falta de espacio, en el hospital Obarrio, para tratar a los intoxicados en crisis. Y a comienzos de febrero, registramos la patética apelación de integrantes de las Madres de la Esperanza: solicitaban al gobierno urgentes medidas para modificar la situación de sus hijos adictos, que les era imposible de manejar.

En esa misma edición -del 7 de febrero- el jefe del servicio respectivo del hospital Avellaneda, reconocía la carencia, y afirmaba que existía voluntad de habilitar nuevos espacios de rehabilitación, aunque al respecto eran necesarias decisiones políticas. Advertía, al mismo tiempo, la necesidad de encarar con tal propósito una tarea común, llevada a cabo no sólo por el Ministerio de Salud, sino apoyada por las otras carteras del gabinete, y por la sociedad, ya que, dijo, "este tema atraviesa todos los sectores".

Tales referencias son suficientes para que resalte, con fuerza, la trascendencia de la habilitación de la "Fazenda de la Esperanza Santa Mónica", en el sur de la provincia. Es una zona donde el fenómeno de la adicción tiene características acaso tan alarmantes como en la ciudad. Por cierto que, de todos modos, el nuevo centro no significa la solución integral del problema, aunque constituye un significativo paso en esa dirección.

El Estado, como lo hemos subrayado en múltiples oportunidades, tiene que instalar el tema de las adicciones entre sus más salientes prioridades. Y, en consecuencia, costear la instalación de centros para internado y rehabilitación, en la cantidad necesaria y con el equipamiento más moderno, dentro del territorio de la provincia.

Sin duda ello demandará inversiones significativas; pero la gravedad del problema hace indispensable realizarlas, aunque esto obligue a postergar otras obras públicas que no tienen la premura de las que nos ocupa.

Por lo demás, nunca se insistirá lo suficiente en el papel que el hogar familiar debe tener en la lucha contra las adicciones. El sacerdote Sergio Octavio de Paula, quien vino del Brasil para asistir a la inauguración de la "Fazenda", recordó que el consumismo y la falta de diálogo entre los padres y los hijos, deben señalarse como principales factores del fenómeno de las adicciones. Que -puntualizó- no se limita a las sustancias prohibidas sino que incluye decisivamente al alcohol, "que es la moda, la cultura juvenil".

Puesto que los padres no están preparados para proporcionar la contención necesaria, según expresó De Paula, parece indispensable que ese aspecto se empiece a cubrir, a través de un adiestramiento que el Estado debe impartirles.

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