Acribillaron a balazos a un joven vendedor de huevos

Los asesinos se habrían confundido, ya que la víctima era muy pobre.

IMPRESIONANTE. En la puerta se advierten las marcas de los disparos.
IMPRESIONANTE. En la puerta se advierten las marcas de los disparos.
12 Junio 2003
El crimen fue tan cruento como incomprensible. Los seis balazos que terminaron con la vida de Cristian Ramón Andrés Vallejo, de 23 años, no tienen, aparentemente, una explicación y el móvil del homicidio es una incógnita.
Ayer a las 2.45, al menos cuatro hombres abrieron el portoncito de la casa donde Vallejo vivía con su pareja, Graciela Patricia Martínez, de 21 años, y sus hijos Gabriel, de 5 y Alejo, de 5 meses. "El se levantó, miró por la ventana y no vio a nadie. De repente, le reventaron la puerta y empezaron a disparar", contó José Vallejo, un hermano de la víctima que vive en la vivienda contigua, en Colonia 5 de Famaillá.
Los ocho metros que separan las puertas de ambas casas quedaron regados de sangre. Cristian Vallejo murió en la entrada de la vivienda de su hermano, al que fue a pedirle ayuda. Aparentemente la víctima forcejeó con uno de los malhechores.
Los hermanos Vallejo se quedaron sin trabajo hace algunos meses, y su hermano mayor, Felipe Vallejo, le dio empleo a Cristian en la venta de huevos, ya que él tiene un puesto mayorista en el Mercofrut. Ambos ganaban $ 10 por día. José Vallejo dijo que ninguno de ellos tiene enemigos ni problemas con la ley, y que Cristian no había cobrado ningún juicio como para suponer que quisieron asaltarlo. "Lo único es que el martes vendió 6 cajones de huevos en la feria de Famaillá, que son como $ 900, pero ya le había dado todo a Felipe, sólo tenía los $ 10 que le corresponden", añadió.

Usaron un riel
Los delincuentes derribaron la puerta de la casa de la víctima usando una pesada vía de ferrocarril de dos metros y medio, y dispararon a mansalva contra la puerta, la ventana y el cuerpo del joven una gran cantidad de veces. Los proyectiles eran calibres 9 milímetros y 11.25.
La Policía cree que se habría tratado de una confusión, y que el objetivo de los asesinos habría sido otra persona. Efectivos al mando del comisario general José Manuel Melián investigan el caso en base a unas pocas pistas que pudieron recolectar en la zona, y confían en que lograrán dar con los asesinos. Los vecinos de Vallejo comentaron que no escucharon insultos o pedidos de dinero. Sólo los disparos. Tampoco ruidos de motores, por lo que se desconoce en qué se movilizaban los homicidas. Graciela, la compañera de Vallejo, quedó muy shockeada y se recluyó en la casa de unos parientes suyos. No quiso hablar con nadie, ni siquiera con la Policía.

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