Odisea de un distribuidor y de un policía asaltados

Los ladrones se llevaron las llaves de la combi, más de $ 500 y gran parte de los cigarrillos. La Brigada Norte detuvo a uno de los presuntos autores.

MUY ASUSTADA. Irma Cala (derecha) vio todo lo que pasaba.
MUY ASUSTADA. Irma Cala (derecha) vio todo lo que pasaba.
11 Junio 2003
Un repartidor de cigarrillos y el policía que lo acompañaba estuvieron cautivos de una banda de delincuentes durante casi 45 minutos. Ambos fueron reducidos en un quiosco de Tafí Viejo, y en la combi en la que circulaban fueron llevados hasta las cercanías de San Pablo, donde los abandonaron.
Ayer a las 10.15, Bruno Crisorio se encontraba en el quiosco de Irma Cala, en Irigoyen al 700 de Tafí Viejo, cuando entró un delincuente. "No escuché qué dijo, pero mi nieta de 12 años me hizo agachar. Al muchacho (Crisorio) lo hizo arrodillar, le sacó la plata que yo acababa de darle y lo revisó entero", contó la comerciante, quien nunca antes había sufrido un atraco.
La mujer contó que al repartidor el delincuente le pidió el reloj. Pero la víctima le dijo que era un recuerdo de familia, que su madre había fallecido recientemente, y así logró retenerlo."No sé por qué, pero se lo llevó. Pensé que lo iba a dejar ahí. Cuando salí a cerrar la puerta, vi que en la camioneta otros hombres lo tenían al policía, que se había quedado sentado esperando", añadió Cala. Al sargento Américo Toledo, quien paradójicamente presta servicios en la comisaría San Pablo y hace servicios adicionales con el cigarrero, lo redujeron antes que a Crisorio, otros dos o tres asaltantes.

Llegaron caminando
Los maleantes llegaron al lugar en un auto azul (posiblemente un Ford Escort o un Peugeot 504), que había quedado en la esquina de la calle La Paz, a 30 metros del quiosco. Efectivos de la Regional Norte, al mando del comisario mayor Juan Monroy, cercaron inmediatamente la ciudad y dirigieron la búsqueda hacia el norte, específicamente hacia la localidad de Esperanza. Los testigos habían dicho que hacia allí se dirigían los delincuentes. A las 11 los policías se enteraron de que Crisorio y Toledo habían llegado caminando hasta la comisaría de San Pablo.
Según contaron las víctimas, fueron abandonados en un camino vecinal. Los ladrones se llevaron las llaves de la combi, más de $ 500 y gran parte de los cigarrillos que tenían para distribuir.
La Brigada Norte está a cargo de las pesquisas, que se orientan hacia localidades cercanas a San Pablo. Anoche, los efectivos detuvieron en Los Ranchillos a uno de los presuntos autores, y lo identificaron como Miguel Angel Albornoz, conocido como "El hombrecito Guchea", a quien se le secuestró una pistola.

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