10 Junio 2003 Seguir en 
SANTIAGO DEL ESTERO y BUENOS AIRES.- Los investigadores esperaban que la declaración de Cristina Juárez, amiga de Leyla Bashier Nazar, aclare un poco la maraña de datos que hay hasta ahora en torno del doble asesinato ocurrido en Santiago del Estero a fines de enero, pero se negó a atestiguar.
Juárez, una prostituta que fue quien denunció la desaparición de la joven asesinada, fue llevada ayer por la Policía al juzgado que dirige Dardo Herrera, quien, a las 23, anunció la detención de la joven. Ayer a la mañana se informó que estaba detenida, pero luego se aclaró que había sido llevada por la fuerza pública para declarar como testigo. Sin embargo, pasó el día en la cárcel de mujeres, y no se descartaba que quedara imputada por encubrimiento.
La familia de Leyla y de la otra víctima, Patricia Villalba, sostienen que Juárez sabe más de lo que dice sobre la supuesta fiesta de sexo y drogas en la que Leyla habría sido asesinada, el 16 de enero.
Otro testigo
Ayer, en tanto, Néstor Diganchi, un comerciante y empleado municipal se presentó ante el juez que investiga el doble crimen de La Dársena para denunciar que presenció cómo dos de los detenidos amenazaron de muerte a Patricia para que no contara que habían asesinado a Leyla. Cristina Juárez habría dicho que Leyla, quien habría sido también prostituta, tenía entre sus clientes a encumbrados dirigentes políticos santiagueños (serían citados un diputado provincial y un funcionario de la Defensoría del Pueblo).
Esta versión profundizó las sospechas acerca de que el crimen habría sido cometido por miembros de un grupo de narcotraficantes y tratantes de blancas allegado al poder político.
El ministro de Justicia, Gustavo Beliz, recibió ayer a los familiares de ambas chicas y advirtió que en este caso hay un cúmulo de elementos, de puntos raros y oscuros, en lo que tiene que ver con el poder político local. "El Gobierno nacional no va a permanecer indiferente; vamos a seguir muy de cerca el caso", aseguró.
Por su parte, los caudillos santiagueños, la gobernadora Mercedes Aragonés y su esposo, Carlos Juárez, lanzaron una campaña de lucha contra la venta de drogas.
Ayer a la tarde, el juez Herrera les tomó declaración a testigos que participaron de un asado el último domingo de Pascuas, en el que los principales sospechosos se habrían ufanado sobre el modo como eliminaron a Leyla. (DyN y Especial)
Juárez, una prostituta que fue quien denunció la desaparición de la joven asesinada, fue llevada ayer por la Policía al juzgado que dirige Dardo Herrera, quien, a las 23, anunció la detención de la joven. Ayer a la mañana se informó que estaba detenida, pero luego se aclaró que había sido llevada por la fuerza pública para declarar como testigo. Sin embargo, pasó el día en la cárcel de mujeres, y no se descartaba que quedara imputada por encubrimiento.
La familia de Leyla y de la otra víctima, Patricia Villalba, sostienen que Juárez sabe más de lo que dice sobre la supuesta fiesta de sexo y drogas en la que Leyla habría sido asesinada, el 16 de enero.
Otro testigo
Ayer, en tanto, Néstor Diganchi, un comerciante y empleado municipal se presentó ante el juez que investiga el doble crimen de La Dársena para denunciar que presenció cómo dos de los detenidos amenazaron de muerte a Patricia para que no contara que habían asesinado a Leyla. Cristina Juárez habría dicho que Leyla, quien habría sido también prostituta, tenía entre sus clientes a encumbrados dirigentes políticos santiagueños (serían citados un diputado provincial y un funcionario de la Defensoría del Pueblo).
Esta versión profundizó las sospechas acerca de que el crimen habría sido cometido por miembros de un grupo de narcotraficantes y tratantes de blancas allegado al poder político.
El ministro de Justicia, Gustavo Beliz, recibió ayer a los familiares de ambas chicas y advirtió que en este caso hay un cúmulo de elementos, de puntos raros y oscuros, en lo que tiene que ver con el poder político local. "El Gobierno nacional no va a permanecer indiferente; vamos a seguir muy de cerca el caso", aseguró.
Por su parte, los caudillos santiagueños, la gobernadora Mercedes Aragonés y su esposo, Carlos Juárez, lanzaron una campaña de lucha contra la venta de drogas.
Ayer a la tarde, el juez Herrera les tomó declaración a testigos que participaron de un asado el último domingo de Pascuas, en el que los principales sospechosos se habrían ufanado sobre el modo como eliminaron a Leyla. (DyN y Especial)
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