Robó $ 13.000 en un sanatorio céntrico

Un solitario delincuente encañonó a una empleada administrativa y se fue sin levantar sospechas.

10 Junio 2003
Un solitario delincuente ingresó ayer al sanatorio 9 de Julio, en pleno centro y, después de encañonar a una empleada administrativa, se llevó $ 13.000 que estaban destinados a un adelanto de sueldos para los empleados.
Según la denuncia, a las 10, la administrativa Graciela Estévez llegó al sanatorio, ubicado en calle 25 de Mayo 372; llevaba el dinero que había retirado del banco. La mujer subió al primer piso, donde tiene su oficina, y se encerró para preparar los sobres para los empleados.
El sanatorio tiene vigilancia privada y generalmente se prohíbe ingresar sin justificación y autorización. Se desconoce cómo el delincuente pudo llegar con tanta facilidad a la oficina. El hombre, joven y vestido de sport, se paró delante de la puerta y golpeó. "¿Sos vos Graciela?", preguntó. Le respondieron afirmativamente. "Esperá, que ya te abro", le dijeron. Un minuto después, Gabriela Estévez fue hasta la puerta y se encontró con el hombre, quien la encañonó con una pistola, y cerró la puerta nuevamente. "No hagás nada, ni se te ocurra gritar", le habría dicho el desconocido, tras lo cual la obligó a sentarse. Luego tomó el dinero y lo guardó en sus bolsillos. "No tengás miedo, esperá un rato que ya me voy", le aseguró. Después de algunos minutos, el hombre salió de la oficina, bajó las escaleras y se alejó caminando por calle 25 de Mayo.

Entre los transeúntes
Cuando Estévez se recobró y dio la alarma, él ya se había perdido entre los transeúntes.
El caso es investigado por personal de Investigaciones y de la seccional 1ª, quienes consideran que podrán identificar al ladrón. Los policías sospechan que alguien que conocía el movimiento de la empresa podría haber "entregado" el trabajo.

En una fábrica
El sábado, en tanto, una mujer que lideraba a dos hombres, asaltó una empresa ubicada en Francisco de Aguirre y Rivadavia. En el lugar funciona la fábrica de polenta La Española. Los delincuentes ingresaron y redujeron a dos empleados y los encerraron en el baño. Se apropiaron de $ 1.500, dos relojes, una radio, un handy, un par de zapatillas y dos camperas. Después corrieron metros y ascendieron a un remise que los esperaba.

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