Dudas sobre el plan de la Costanera

Uno de los interrogantes que quedó flotando es cómo se evitará la contaminación del río.

“Al convertir el río y la Costanera en ambientes que la gente use, esperamos que esto lleve a ajustar los controles en las fábricas”, expresó Nicolás Bares. “Al convertir el río y la Costanera en ambientes que la gente use, esperamos que esto lleve a ajustar los controles en las fábricas”, expresó Nicolás Bares.
25 Febrero 2011
Tras la presentación de los avances en los estudios del "Plan Maestro para la Recuperación y Desarrollo de la Costanera del Río Salí" (busca la recuperación de esa zona de la ciudad) quedaron flotando varios interrogantes sobre distintos aspectos que es necesario resolver para concretar el proyecto. Uno de los que se planteó con más fuerza en el taller de presentación del plan es el de la contaminación del curso de agua generada por la producción industrial derivada de la caña de azúcar, de los cítricos y de los frigoríficos, y por la planta de Pacará Pintado.

Justamente, el primer punto del Plan Maestro dice "saneamiento y rectificación del curso del río Salí". En este sentido, la pregunta generalizada fue cómo hará la Municipalidad para salvar de la contaminación el agua y si logrará que las empresas dejen de volcar sus afluentes al río. "Es claro que con la rambla y el equipamiento urbano que se proyecta no se solucionará el tema de la contaminación; a lo que se apuesta es a que, al convertirse en un ambiente que la gente use y disfrute, genere la necesidad de ajustar los controles a las fábricas y al mismo tiempo cree conciencia en la población para cuidarlo", explicó Nicolás Bares, arquitecto de la consultora que está a cargo del proyecto.

Otro de los interrogantes es qué se hará con los asentamientos que hay a la vera del río y con las tierras contempladas en el proyecto que son privadas. Si bien no hubo una respuesta oficial a estos interrogantes, en el diagnóstico previo que se hizo de la zona figuran estos puntos como temas a resolver.

Por su parte, la urbanista Marta Casares afirmó que incorporar la zona de la costanera al aglomerado urbano es una necesidad imperativa aunque muy compleja. "Tenemos una deuda colectiva con respecto a ese espacio. La población más vulnerable de Tucumán se asienta en ese sector", afirmó.

La especialista coincidió en que hay varios interrogantes que este proyecto aún no responde. Uno de ellos es el de la contaminación. "El río necesita convertirse en un factor ambiental que estructure toda la aglomeración del Gran San Miguel de Tucumán, no sólo de la capital", afirmó Casares.

La urbanista propuso que al proyecto se lo plantee desde todas las perspectivas posibles. "Hay que tener en cuenta la dimensión ambiental, la social, la política, la jurídica, la administrativa... Lo que se está produciendo ahora es el puntapié inicial; eso es auspicioso. Pero el proyecto debe convertirse en esquemas de gestión", manifestó la arquitecta.

Los fondos para realizar el estudio que se presentó el miércoles provienen del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y fueron gestionados por intermedio del Ministerio de Economía de la Nación.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios