Todos hablan del trabajo en negro. Pero nadie da una solución. Los de afuera dicen que es sinónimo de esclavitud. Los de adentro miran para otro lado. En Las Talitas, apareció la primera denuncia pública de dos barrenderos. Cobran $ 500 por mes, pero eso es un dineral comparado con los $ 150 que percibe otro empleado en la capital.
El intendente de Las Talitas, Luis Morghenstein prefiere no hablar del tema. Deja que sus concejales aliados opinen llevando el debate al enredo de las internas. A su vez, los ediles críticos del jefe municipal quedan enfrascados en una polémica sin rumbo. Y así pasan las horas, los días, las semanas y todo sigue igual desde hace 14 días. La indiferencia es un pecado. Es posible que Morghenstein esté distraído en el armado de su lista de candidatos repleta de familiares. En 2007, logró incorporar a su esposa Adriana Najar, que resultó electa legisladora por el alperovichismo. Ahora va por más. Promueve a su propia hija Melina "Mely" Morghenstein para la nómina de concejales.
Ella se mueve en territorio político y expone a los cuatro vientos que integra la Red de Jóvenes Peronistas de Tucumán, una organización cercana a la senadora Beatriz Rojkés. "Mely" no falta a las reuniones partidarias y, cada vez que puede, se sienta en la primera fila. La heredera de la familia podría darse "un tiempito" para convencer a su padre de que atienda el caso de los barrenderos.
En la Municipalidad de la capital también hay otros casos. No todos se animan a ventilar su precaria situación laboral. Mientras tanto, el intendente Domingo Amaya, argumenta -en voz baja- que se trata de denuncias con intenciones políticas. De ese modo, la rueda sigue girando para el mismo lado, mientras los obreros esperan con las manos vacías.
De selección
No hace mucho tiempo, en septiembre de 2010, en Concepción estalló un alboroto porque un grupo de concejales decidió nombrar empleados. No tuvieron mejor idea que "seleccionar" a sus propios familiares. En aquel momento entraron por la ventana esposas, hijos, yernos, entre otros. Sin embargo, las reacciones de los tucumanos en el foro de LA GACETA.com fueron debilitando la decisión de los ediles. Después dieron marcha atrás con las designaciones. Pero todavía algunos desconfiados, como el ex concejal Raúl Albarracín (UCR), aseguran que se los hizo entrar por otra puerta.
El trabajo en negro es tan denigrante como el nepotismo. Por eso, unos callan y otros se ocultan. Ese mismo dilema enfrentan algunos dirigentes que comenzaron a armar sus acoples. Para las candidaturas "eligen" a sus propios parientes. Al legislador Rolando "Tano" Alfaro (en uso de licencia) no le temblará el pulso para anotar en la lista a su esposa Sara Noemí Correa y a su primo Luis Humberto Marcuzzi.
La concejala Teresa Felipe de Heredia ya tiene casi todo resuelto con su hijo, el legislador Daniel Heredia. Madre e hijo van juntos, aunque cada uno haya hecho su propia carrera. Lo mismo que el diputado nacional Germán Alfaro con su esposa Beatriz Avila.
La vida de los hijos
Al parecer, los dirigentes tienen mucha fe en sus familiares. Por eso apuestan a ellos sin la menor duda o prejuicio. Hay otros casos en los que hijos quieren llegar adonde el padre. Le dicen "Guille" y será candidato a legislador por el acople de los "Cacho" Cortalezzi y Cano, en la capital. Se trata de Guillermo Gassenbauer, hijo del ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer. Además, "Guille" es el actual secretario del gobernador, José Alperovich.
La idea de instalar candidatos de la familia tienta a más de uno. El ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, teje las incorporaciones de sus dos vástagos: Reinaldo (que buscará la reelección) y Edmundo (Junior) que va por el debut en la política. Ya está el caso del ministro del Interior, Osvaldo Jaldo, que en 2007 impulsó a su hermana Claudia Jaldo. Es una actitud que parece contagiar a más de uno en el gabinete alperovichista. En los últimos días, se comentó que, en una reunión política, surgió el tema de las esposas y de las candidaturas. Entonces, la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Mirkin, dijo: por qué tanto lío, inscriban a la hija del gobernador. Varios de los testigos quedaron atónitos, pero todavía no se sabe si lo dijo en broma o en serio; pero, la idea de "Sarita" candidata quedó flotando.
Esperar o desesperar
Los obreros que se animaron a denunciar su trabajo en negro están entre los 50 y los 64 años. Es decir, al filo de una jubilación que nunca tendrán. "Están jugados" como ellos dicen. Juan Abelardo Luna y Bartolo Relañez (Las Talitas) y Luis Antonio Francis (capital) esperan una chance. Una última oportunidad. La vida les pasó por encima. Con vergüenza expusieron sus historias. No debe ser grato decir que a "esta altura de la vida" no se tiene ni la remota posibilidad de un sueldo digno. Mientras tanto, los dirigentes miran para otro lado. "Es político", dicen sin más. Entonces ¿cómo se define el hecho de fomentar parientes como candidatos?
El intendente de Las Talitas, Luis Morghenstein prefiere no hablar del tema. Deja que sus concejales aliados opinen llevando el debate al enredo de las internas. A su vez, los ediles críticos del jefe municipal quedan enfrascados en una polémica sin rumbo. Y así pasan las horas, los días, las semanas y todo sigue igual desde hace 14 días. La indiferencia es un pecado. Es posible que Morghenstein esté distraído en el armado de su lista de candidatos repleta de familiares. En 2007, logró incorporar a su esposa Adriana Najar, que resultó electa legisladora por el alperovichismo. Ahora va por más. Promueve a su propia hija Melina "Mely" Morghenstein para la nómina de concejales.
Ella se mueve en territorio político y expone a los cuatro vientos que integra la Red de Jóvenes Peronistas de Tucumán, una organización cercana a la senadora Beatriz Rojkés. "Mely" no falta a las reuniones partidarias y, cada vez que puede, se sienta en la primera fila. La heredera de la familia podría darse "un tiempito" para convencer a su padre de que atienda el caso de los barrenderos.
En la Municipalidad de la capital también hay otros casos. No todos se animan a ventilar su precaria situación laboral. Mientras tanto, el intendente Domingo Amaya, argumenta -en voz baja- que se trata de denuncias con intenciones políticas. De ese modo, la rueda sigue girando para el mismo lado, mientras los obreros esperan con las manos vacías.
De selección
No hace mucho tiempo, en septiembre de 2010, en Concepción estalló un alboroto porque un grupo de concejales decidió nombrar empleados. No tuvieron mejor idea que "seleccionar" a sus propios familiares. En aquel momento entraron por la ventana esposas, hijos, yernos, entre otros. Sin embargo, las reacciones de los tucumanos en el foro de LA GACETA.com fueron debilitando la decisión de los ediles. Después dieron marcha atrás con las designaciones. Pero todavía algunos desconfiados, como el ex concejal Raúl Albarracín (UCR), aseguran que se los hizo entrar por otra puerta.
El trabajo en negro es tan denigrante como el nepotismo. Por eso, unos callan y otros se ocultan. Ese mismo dilema enfrentan algunos dirigentes que comenzaron a armar sus acoples. Para las candidaturas "eligen" a sus propios parientes. Al legislador Rolando "Tano" Alfaro (en uso de licencia) no le temblará el pulso para anotar en la lista a su esposa Sara Noemí Correa y a su primo Luis Humberto Marcuzzi.
La concejala Teresa Felipe de Heredia ya tiene casi todo resuelto con su hijo, el legislador Daniel Heredia. Madre e hijo van juntos, aunque cada uno haya hecho su propia carrera. Lo mismo que el diputado nacional Germán Alfaro con su esposa Beatriz Avila.
La vida de los hijos
Al parecer, los dirigentes tienen mucha fe en sus familiares. Por eso apuestan a ellos sin la menor duda o prejuicio. Hay otros casos en los que hijos quieren llegar adonde el padre. Le dicen "Guille" y será candidato a legislador por el acople de los "Cacho" Cortalezzi y Cano, en la capital. Se trata de Guillermo Gassenbauer, hijo del ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer. Además, "Guille" es el actual secretario del gobernador, José Alperovich.
La idea de instalar candidatos de la familia tienta a más de uno. El ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, teje las incorporaciones de sus dos vástagos: Reinaldo (que buscará la reelección) y Edmundo (Junior) que va por el debut en la política. Ya está el caso del ministro del Interior, Osvaldo Jaldo, que en 2007 impulsó a su hermana Claudia Jaldo. Es una actitud que parece contagiar a más de uno en el gabinete alperovichista. En los últimos días, se comentó que, en una reunión política, surgió el tema de las esposas y de las candidaturas. Entonces, la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Mirkin, dijo: por qué tanto lío, inscriban a la hija del gobernador. Varios de los testigos quedaron atónitos, pero todavía no se sabe si lo dijo en broma o en serio; pero, la idea de "Sarita" candidata quedó flotando.
Esperar o desesperar
Los obreros que se animaron a denunciar su trabajo en negro están entre los 50 y los 64 años. Es decir, al filo de una jubilación que nunca tendrán. "Están jugados" como ellos dicen. Juan Abelardo Luna y Bartolo Relañez (Las Talitas) y Luis Antonio Francis (capital) esperan una chance. Una última oportunidad. La vida les pasó por encima. Con vergüenza expusieron sus historias. No debe ser grato decir que a "esta altura de la vida" no se tiene ni la remota posibilidad de un sueldo digno. Mientras tanto, los dirigentes miran para otro lado. "Es político", dicen sin más. Entonces ¿cómo se define el hecho de fomentar parientes como candidatos?







