La cruel dama que ayer se robó el protagonismo

Bitácora del debate.

Luis María Ruiz
Por Luis María Ruiz 08 Febrero 2011
Aunque las cámaras y los micrófonos estuvieron pendientes de Ema Gómez, otra fue la protagonista de la jornada inicial. Ella fue la que ayer dominó a todos; la que hizo subir aún más la temperatura; la que provocó murmullos y hasta insultos.

Ella hizo que el ex oficial Rubén Albornoz se pasara la audiencia golpeando con los dedos incesantemente una carpeta.

Ella hizo caminar como león enjaulado a Andrés Faversani por todo el primer piso del Palacio de Tribunales en cada cuarto intermedio.

Ella hizo que el ex comisario Rodolfo Domínguez buscara olvidarla conversando sobre cuestiones algo más triviales que su libertad.

Ella hizo que Darío Pérez sintiera aún más el calor de la mañana, y tuviera que quitarse de tanto en tanto el sudor de la frente.

Ella, incluso, hizo caer en sus redes a Ema Gómez. Se notaba en la mirada expectante de la ex agente, solitaria en cada receso.

La ansiedad es una dama que tortura cruelmente. Y nadie pudo escapar de ella en la jornada de ayer.

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