La lenta restauración de edificios valiosos

08 Febrero 2011
El 26 de diciembre último, luego de una tormenta, se desprendió un pedazo de la mampostería del ex hotel Plaza, de calle San Martín quinta cuadra, donde funcionan dependencias del Siprosa. Como informamos, la Municipalidad inspeccionó el edificio -que figura en la lista de construcciones valiosas de la ciudad- y consideró que, ante el riesgo de nuevos percances, se debía colocar una protección en la fachada, e iniciar reparaciones de ese mantenimiento que nunca se había practicado.

El Siprosa recuperará la fachada. Pero hay que elaborar un proyecto que, anticipa, demorará varios meses: por de pronto, no se trabajó durante todo enero en el asunto, por el receso. Todo parece indicar, entonces, que pasará un tiempo considerable hasta que esa cuadra se vea libre del andamio y de la pasarela.

Por otra parte, en mayo de 2006, la UNT firmó un convenio de salvataje de la Sociedad Sarmiento. De acuerdo al mismo, se iba a proceder a la restauración integral del edificio de Congreso primera cuadra, y se recuperaría su histórica biblioteca, que contiene varios miles de tomos. Un año después -abril de 2007- la UNT anunció que la restauración se iniciaría en 30 días. Se proyectaba crear una sala de lectura para niños, además de dar nuevos destinos a la antigua sala de conferencias y a la de reuniones: la primera serviría para funciones teatrales, y la otra para disertaciones.

Después, transcurrieron cuatro años de silencio. Ahora (ver LA GACETA del sábado último) nos enteramos de que a fines del año pasado recién se normalizaron "aspectos legales e institucionales de la asociación". Y que meses antes se había empezado a capacitar al personal de la biblioteca para un "correcto procedimiento" respecto de su contenido.

En cuanto al edificio, se acaba de efectuar una "inspección ocular". Luego, si el Rectorado lo autoriza, se hará "un estudio de diagnóstico", para tomar las medidas más urgentes sobre la estructura. Nada se habla todavía sobre el plano de restauración integral. Es decir, que falta largo tiempo hasta que se concrete esa acción que, en los papeles, debió iniciarse hace cinco años, nada menos.

No puede discutirse que la restauración de edificios añosos (el de la Sociedad Sarmiento data de 1909 y el del ex hotel Plaza, de 1920) y de valor histórico por su estilo y significado, debe estar precedida de proyectos cuidadosos, elaborados por especialistas. Sin duda no es una tarea cualquiera de construcción, y exige especial minucia, precisamente por los aspectos particulares que deben atenderse en emprendimientos de ese tipo.

Pero hay que convenir que tales valores, precisamente, aconsejan imprimir a la tarea respectiva una razonable celeridad. El ex hotel Plaza está ubicado frente a nuestro principal paseo y allí funcionan dependencias oficiales. No puede extenderse sin término la obra tendiente a dar la debida seguridad a su fachada. En cuanto a la Sarmiento, emplazada en una calle peatonal, de paso obligado para el turismo que acude a la Casa Histórica, cinco años parecen demasiado tiempo transcurrido sin que se haya hecho prácticamente nada, más allá de una reciente "inspección ocular", previa a un "diagnóstico".

Creemos que la importancia de estos inmuebles justifica reclamar mayor ritmo a las tareas tendientes a ponerlos en las adecuadas condiciones. No debe olvidarse, además, que las deficiencias se agudizan a medida que transcurre el tiempo y que, consecuentemente, se hacen mayores los costos de los trabajos de restauración. Los dos locales, por la trascendencia que los rodea, merecen que se dote a las obras respectivas de una velocidad muy superior a la evidenciada hasta el presente.

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