Entre la transición y septiembre

Análisis II. Anne-Beatrice Classmann - Columnista de DPA.

07 Febrero 2011
Junto con el partido del presidente Hosni Mubarak, los Hermanos Musulmanes son considerados una de las agrupaciones políticas mejor organizadas de Egipto. Eso hace casi imposible llegar a un compromiso estable sin contar con su participación, a pesar de que no pocos egipcios liberales y gobiernos del hemisferio occidental los ven con recelo.

Hasta el momento, los analistas independientes afirman que los Hermanos Musulmanes parecen estar vinculados con el ex jefe del Organismo Internacional de la Energía Atómica, el premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei, cuya imagen no está desgastada y cuenta con la aceptación de Estados Unidos. Distinta es la postura de los Hermanos Musulmanes hacia el "Consejo de Sabios", al que observan con cierta reticencia, al igual que a los intentos de mediación del secretario general de la Liga Árabe, Amr Mussa.

Mussa cuenta con muchos seguidores, por lo que podría actuar con mayor independencia que El Baradei, cuyo futuro podría depender del respaldo de los partidos menores y de los Hermanos Musulmanes. Desde la perspectiva de las agrupaciones opositoras, el vicepresidente Suleimán queda descartado para la etapa tras Mubarak, ya que fue jefe del servicio secreto egipcio y por lo tanto es considerado miembro de las filas del actual mandatario. Suleimán ahora tiene en sus manos la ingrata tarea de cerrar la era Mubarak de la manera menos dolorosa posible. Una tarea difícil, porque es de esperar que los círculos influyentes de Egipto opongan una fuerte resistencia.

Todavía no se puede decir quién será el ganador en El Cairo. Lo único que parece ser seguro es que ninguno de los políticos de los partidos de oposición ya establecidos cuentan con suficiente respaldo en la población como para presentar su candidatura al cargo máximo.

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