02 Febrero 2011 Seguir en 
Viajó a Egipto como invitado de un festival internacional de danza. Y allá lo esperaba el caos y la desesperación. Pablo Acosta es un tucumano que actualmente se encuentra en El Cairo, hospedado en un hotel ubicado a dos cuadras de la plaza Tharir, donde ayer se congregaron casi dos millones de egipcios para exigir la renuncia del presidente, Hosni Mubarak. "Desde el 28 de enero, un día después de que llegué al país, y hasta ayer no pudimos salir del alojamiento", comentó a LA GACETA.
Acosta -que es bailarín y profesor de danzas árabes y españolas, de folclore y de tango- agregó que desde el balcón del hotel Pyramisa pudo ver los enfrentamientos entre los defensores y los detractores al régimen de Mubarak. "No tengo miedo, porque el hotel es muy seguro. El recepcionista, los cocineros y los mozos del restaurante salían con cuchillos de cocina a la calle cuando veían que se acercaban los manifestantes", aseveró.
El tucumano subrayó que, salvo la plaza principal, las calles de El Cairo se encuentran desiertas. "Nos habían prohibido las salidas en los hoteles. Esto fue hasta ayer, que pudimos visitar las pirámides y pasear en camello", narró. LA GACETA ©
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