01 Febrero 2011 Seguir en 
MONTEVIDEO.- "Cosas que pasan en la guerra. Son daños colaterales, como cuando tiramos para matar en un lado y uno yerra y encaja (sic) un bombazo en una escuela. Salen del objetivo militar".
La frase corresponde al coronel retirado Gilberto Vázquez, que se encuentra preso en una cárcel en Montevideo, donde cumple una condena de 25 años.
Vázquez admitió y justificó las torturas y desapariciones ocurridas durante la dictadura uruguaya ocurrida entre el 1973 y 1985.
Respecto del martirio que hacía vivir a los detenidos, el ex coronel uruguayo, se justificó diciendo que era el medio más útil para conseguir información y explicó: "con algunos se nos fue la mano y otros eran enfermos, llegaban y sin tocarlos, se infartaban. El tema fue que entre miles, alguno se quedaba. Ese desaparecía".
Según explicó el coronel retirado Vázquez, los cuerpos no fueron entregados a sus familiares porque los altos mandos decidieron que, ante el drama económico que vivía el país, se necesitaba dar una sensación de tranquilidad para favorecer la inversión extranjera.
"¿Quién va a invertir en el Congo? La orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera. Fue por razones económicas y parecía razonable", justificó.
Después, el militar agregó: "no había más remedio que recurrir a la tortura y a las desapariciones. Se hacía lo necesario para tener información porque del otro lado estaba la vida de nuestros soldados y la paz de la república".
Hablando de los desaparecidos, aseguró que no lo están. Dijo que la llamada Operación Zanahoria se realizó a fines de 1984 y consistió en desenterrar los restos, quemarlos y tirar las cenizas a un arroyo. "No hay nada. Lo saben en las Fuerzas Armadas, en el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros y en el Partido Comunista", dijo. "Nosotros salvamos al país y estamos orgullosos", concluyó y aseguró sentirse en un geriátrico y no en una cárcel. (DPA-AFP-NA)
La frase corresponde al coronel retirado Gilberto Vázquez, que se encuentra preso en una cárcel en Montevideo, donde cumple una condena de 25 años.
Vázquez admitió y justificó las torturas y desapariciones ocurridas durante la dictadura uruguaya ocurrida entre el 1973 y 1985.
Respecto del martirio que hacía vivir a los detenidos, el ex coronel uruguayo, se justificó diciendo que era el medio más útil para conseguir información y explicó: "con algunos se nos fue la mano y otros eran enfermos, llegaban y sin tocarlos, se infartaban. El tema fue que entre miles, alguno se quedaba. Ese desaparecía".
Según explicó el coronel retirado Vázquez, los cuerpos no fueron entregados a sus familiares porque los altos mandos decidieron que, ante el drama económico que vivía el país, se necesitaba dar una sensación de tranquilidad para favorecer la inversión extranjera.
"¿Quién va a invertir en el Congo? La orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera. Fue por razones económicas y parecía razonable", justificó.
Después, el militar agregó: "no había más remedio que recurrir a la tortura y a las desapariciones. Se hacía lo necesario para tener información porque del otro lado estaba la vida de nuestros soldados y la paz de la república".
Hablando de los desaparecidos, aseguró que no lo están. Dijo que la llamada Operación Zanahoria se realizó a fines de 1984 y consistió en desenterrar los restos, quemarlos y tirar las cenizas a un arroyo. "No hay nada. Lo saben en las Fuerzas Armadas, en el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros y en el Partido Comunista", dijo. "Nosotros salvamos al país y estamos orgullosos", concluyó y aseguró sentirse en un geriátrico y no en una cárcel. (DPA-AFP-NA)







