31 Enero 2011 Seguir en 
El grupo islamista palestino Hamas calla oficialmente sobre los disturbios en Egipto. Una caída del presidente egipcio, Hosni Mubarak, y un potencial aumento de poder de los Hermanos Musulmanes en el país vecino le vendrían bien. Sin embargo, los habitantes de la Franja comienzan a sufrir el corte del tráfico de productos de contrabando desde Egipto. Los habitantes de la Franja de Gaza siguen con la boca abierta frente a los sucesos en el poderoso vecino egipcio. En un café en la ciudad de Gaza, un grupo de jóvenes palestinos se muestra preocupado por su futuro. "Dependemos en tantos aspectos de nuestra vida de Egipto y Egipto sigue siendo nuestra puerta al mundo exterior", contaba Mohammed al Shawa. Y ahora, Egipto ha cerrado esa puerta, el paso fronterizo de Rafah, en vista de la inseguridad en el país. Hamas, que controla la Franja de Gaza, se mantiene oficialmente reservado, al igual que Israel, a la hora de hacer comentarios sobre los sucesos en Egipto. No quiere inmiscuirse en los asuntos internos del país de los faraones, se dice en Gaza. Pero en el fondo a muchos funcionarios de la organización islamista les gustaría ver una caída del impopular presidente Hosni Mubarak. Si la revuelta acaba en un ascenso de los Hermanos Musulmanes, muy populares, pero mantenidos bajo control hasta ahora por Mubarak, Hamas vería cumplido un sueño. Sin embargo, los disturbios en Egipto podrían convertirse para Hamas en una espada de doble filo: si se extienden a la Franja de Gaza, podrían volverse contra el estricto régimen islámico que ha muchos ha decepcionado profundamente. En muchos habitantes de Gaza puede sentirse una gran simpatía hacia los manifestantes egipcios. Cada pueblo tiene derecho a elegir libremente a sus líderes y a aspirar a una vida mejor, dice otro joven, Abu Sido, que espera un posible efecto dominó en todo Cercano Oriente. "Si el régimen en Egipto colapsa, creo que le seguirán todos los regímenes árabes".







