En Yemen y en Egipto exigen que se vayan Saleh y Mubarak
Las protestas se multiplican en contra de los presidentes que llevan 30 años en el poder. Los habitantes salieron a las calles y se enfrentaron con las fuerzas del orden para pedir nuevos sistemas políticos y reclamar mejoras en las condiciones de vida.
28 Enero 2011 Seguir en 
SANA/ EL CAIRO/TÚNEZ.- Miles de yemeníes salieron ayer a las calles de Saná para pedir un cambio de Gobierno, inspirados en las manifestaciones que derrocaron al presidente tunecino Ben Alí y se han extendido a Egipto esta semana.
Se estima que alrededor de 16.000 personas se concentraron en cuatro regiones de Saná. "La gente quiere un cambio de presidente", gritaron las personas congregadas en la Universidad de Saná, que también demandaron mejores condiciones de vida en Yemen, el país más pobre del mundo Arabe.
El presidente Alí Abdullah Saleh, un aliado clave de Estados Unidos en la guerra contra el brazo yemení de Al Qaeda, dirige el empobrecido país de la península arábiga desde hace 30 años. "Si el partido (gobernante) no responde a nuestras demandas, vamos a escalar esto hasta que caiga el presidente, tal como ocurrió en Túnez", sostuvo el manifestante Ayub Hassan.
Pocas decenas de policías con bastones observaban las protestas, que concluyeron en calma. Los participantes de las protestas reclaman una mejora en las condiciones de vida y un cambio político. Yemen, situado a la sombra del mayor exportador de petróleo del mundo, Arabia Saudita, afronta un alto desempleo y unas decrecientes reservas de petróleo y agua. Casi la mitad de sus 23 millones de habitantes vive con menos de dos dólares al día, y una tercera parte padece desnutrición crónica.
Saleh ha intentando calmar el descontento y propuso cambios constitucionales para limitar los mandatos presidenciales a dos períodos de cinco o siete años. Esta semana también prometió subir el sueldo de los funcionarios y del personal militar en al menos 47 dólares al mes.
Un premio Nobel
En tanto, la policía de Egipto se enfrentó a manifestantes en dos ciudades del este del país, mientras que el reformista y ganador del Premio Nobel de la Paz en 2005, Mohamed El Baradei, llegó a El Cairo para unirse a los activistas que tratan de derrocar al presidente Hosni Mubarak, que está en el poder desde 1981. "Ha servido al país durante 30 años y es hora de que se retire, el cambio en Egipto es inevitable", declaró El Baradei,
El Partido Nacional Democrático de Mubarak desmintió los rumores sobre la huida de varios de sus líderes al extranjero. Por su parte, el asesor de Seguridad Nacional de EEUU Denis McDonough dijo que las protestas le daban a Mubarak, de 82 años, una "gran oportunidad" para avanzar en reformas políticas y exhortó a ambas partes abstenerse de la violencia. En tanto, la Casa Blanca dijo que creía que el gobierno egipcio era estable.
Los manifestantes prometieron continuar hoy las protestas después de las plegarias semanales. Una publicación en Facebook anunció una movilización y recibió 55.000 seguidores en menos de 24 horas.
Desafío al gabinete
En tanto, miles de tunecinos exigieron ayer la salida de los ministros ligados al antiguo régimen, convocados por la poderosa central sindical UGGT, que hace un interminable desafío al gabinete de transición.
El gobierno tunecino preparaba una remodelación ministerial bajo fuerte presión de la central sindical, que sacó a las calles a miles de manifestantes en Sidi Buzid, lugar donde empezó la "Revolución de los jazmines", para exigir la salida de siete miembros del antiguo régimen de Ben Alí. "Vamos a hablar del desarrollo de la situación actual en el país y discutir la composición del nuevo gobierno para tomar una decisión final", declaró Ifa Nasr, de la UGGT. (Reuters-DPA-AFP)
Se estima que alrededor de 16.000 personas se concentraron en cuatro regiones de Saná. "La gente quiere un cambio de presidente", gritaron las personas congregadas en la Universidad de Saná, que también demandaron mejores condiciones de vida en Yemen, el país más pobre del mundo Arabe.
El presidente Alí Abdullah Saleh, un aliado clave de Estados Unidos en la guerra contra el brazo yemení de Al Qaeda, dirige el empobrecido país de la península arábiga desde hace 30 años. "Si el partido (gobernante) no responde a nuestras demandas, vamos a escalar esto hasta que caiga el presidente, tal como ocurrió en Túnez", sostuvo el manifestante Ayub Hassan.
Pocas decenas de policías con bastones observaban las protestas, que concluyeron en calma. Los participantes de las protestas reclaman una mejora en las condiciones de vida y un cambio político. Yemen, situado a la sombra del mayor exportador de petróleo del mundo, Arabia Saudita, afronta un alto desempleo y unas decrecientes reservas de petróleo y agua. Casi la mitad de sus 23 millones de habitantes vive con menos de dos dólares al día, y una tercera parte padece desnutrición crónica.
Saleh ha intentando calmar el descontento y propuso cambios constitucionales para limitar los mandatos presidenciales a dos períodos de cinco o siete años. Esta semana también prometió subir el sueldo de los funcionarios y del personal militar en al menos 47 dólares al mes.
Un premio Nobel
En tanto, la policía de Egipto se enfrentó a manifestantes en dos ciudades del este del país, mientras que el reformista y ganador del Premio Nobel de la Paz en 2005, Mohamed El Baradei, llegó a El Cairo para unirse a los activistas que tratan de derrocar al presidente Hosni Mubarak, que está en el poder desde 1981. "Ha servido al país durante 30 años y es hora de que se retire, el cambio en Egipto es inevitable", declaró El Baradei,
El Partido Nacional Democrático de Mubarak desmintió los rumores sobre la huida de varios de sus líderes al extranjero. Por su parte, el asesor de Seguridad Nacional de EEUU Denis McDonough dijo que las protestas le daban a Mubarak, de 82 años, una "gran oportunidad" para avanzar en reformas políticas y exhortó a ambas partes abstenerse de la violencia. En tanto, la Casa Blanca dijo que creía que el gobierno egipcio era estable.
Los manifestantes prometieron continuar hoy las protestas después de las plegarias semanales. Una publicación en Facebook anunció una movilización y recibió 55.000 seguidores en menos de 24 horas.
Desafío al gabinete
En tanto, miles de tunecinos exigieron ayer la salida de los ministros ligados al antiguo régimen, convocados por la poderosa central sindical UGGT, que hace un interminable desafío al gabinete de transición.
El gobierno tunecino preparaba una remodelación ministerial bajo fuerte presión de la central sindical, que sacó a las calles a miles de manifestantes en Sidi Buzid, lugar donde empezó la "Revolución de los jazmines", para exigir la salida de siete miembros del antiguo régimen de Ben Alí. "Vamos a hablar del desarrollo de la situación actual en el país y discutir la composición del nuevo gobierno para tomar una decisión final", declaró Ifa Nasr, de la UGGT. (Reuters-DPA-AFP)







