La joven que denunció a los punteros todavía teme hablar

Verónica Pedernera realiza tareas de limpieza en una seccional policial en San Cayetano. Hace un año, la joven bandeña revelaba que una puntera le había quitado la tarjeta de débito para cobrar su mensualidad

EN LA CAPITAL. Una de las actividades encomendadas a los beneficiarios es la erradicación de basurales. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO EN LA CAPITAL. Una de las actividades encomendadas a los beneficiarios es la erradicación de basurales. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
07 Enero 2011
Hace exactamente un año, Verónica Pedernera fue protagonista de la portada de LA GACETA, pero no por una buena noticia. El 7 de enero de 2010, la joven de 30 años confirmó ante la Policía, con nombre y apellido, las denuncias anónimas sobre presuntas irregularidades en el programa "Argentina Trabaja", de las que había venido dando cuenta este diario.

Aquel día, luego de haber retirado su tarjeta de débito para cobrar los $ 1.200 mensuales de remuneración por prestar servicios en una de las cooperativas, se fue a su casa, en el barrio Soldado Tucumano, en Banda del Río Salí. Pero la dirigente política Amelia Herrera le quitó el "plástico". "Si quiero, te voy a tirar una moneda", fue, según Verónica, lo que le advirtió.

Pero la indignación superó al miedo. La damnificada fue a la seccional 11ª, donde denunció a quien le retuvo la tarjeta y también al puntero bandeño Manuel Quiroga, a quien, supuestamente respondía Herrera.

"Estaba ilusionada. Lo único que quiero es trabajar. Siempre me gustó el trabajo", había dicho la joven cooperativista en una entrevista a LA GACETA.

Verónica nunca dejó de temer algún tipo de represalia y se ausentó de los cursos de capacitación que brindaban a los integrantes de las 250 asociaciones conformadas en Tucumán.

Juan Laino, subsecretario de Políticas Territoriales del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, había anunciado que, por seguridad, cambiaría de cooperativa a la joven. Y el Estado cumplió ese compromiso.

Nueva etapa

Ayer, Verónica confirmó que es miembro de una asociación que realiza sus tareas en el barrio San Cayetano, en la capital. "Estoy trabajando en otro lugar. Nadie me molesta, pero aún me da miedo hablar", dice. Realiza tareas de limpieza en la seccional 4ª, donde cumple con su carga laboral. "Voy, limpio y me vuelvo a mi casa. Entro a las 7 y estoy hasta las 12", cuenta.

Pedernera reconoce que no pasó inadvertida entre sus compañeros de la cooperativa "Anselmo Rojo". "Son muy buenos: me consideran mucho. Todos me preguntaban cómo había sido todo y, cuando les conté, me dijeron que estaba bien lo que había hecho", recuerda.

La cooperativista asevera que, en rigor, jamás sufrió represalias por la denuncia. "No me molestaron y espero que la situación siga así", se esperanza.

Primero la familia

Está de vacaciones. Retorna el lunes al trabajo. Pero en lugar de descansar, se abocó a cuidar de su madre, que se golpeó tras sufrir una caída. Las dos son diabéticas.

"Camina con dificultad, pero está un poco mejor. Todos los días le hacen curaciones", relata Verónica. Como hace un año, ella persevera en un mismo deseo: "quiero seguir trabajando para ayudar a mi familia y ganar la plata honradamente".

Las cifras de una operatoria federal

1.013 cooperativas participan en el país del programa "Argentina Trabaja".

250 de esas asociaciones funcionan en Tucumán.

60 son los integrantes de cada una de esas cooperativas.

15.000 es el total de beneficiarios de ese plan nacional en la provincia.

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