Cambia de mano el Congreso de EEUU

Los republicanos llegan para complicarle las cosas a Obama

EN WASHINGTON. Obama y su familia, tras unas vacaciones en Hawaii.
EN WASHINGTON. Obama y su familia, tras unas vacaciones en Hawaii.
05 Enero 2011
WASHINGTON.- El nuevo Congreso de Estados Unidos se inaugura hoy con un objetivo claro: hacer todo lo posible para ponerle las cosas más difíciles aún al gobierno del presidente Barack Obama, cuyo Partido Demócrata entra en el nuevo Capitolio con las fuerzas visiblemente menguadas.

Sobre todo en un año en el que empezarán a afilarse los cuchillos de cara a las elecciones presidenciales de 2012.

La oposición republicana, con numerosos miembros del ultraconservador movimiento Tea Party en sus filas, asumirá la mayoría en la Cámara de Representantes de la mano del nuevo presidente de la sala, John Boehner. Mientras, en el Senado los demócratas sólo mantendrán la mayoría por la mínima, lo que les dificultará aún más impedir las estrategias obstruccionistas de leyes que los republicanos ya ejercieron con gran eficacia en los últimos dos años.

"Repeal", revocar, parece ser el mantra republicano en este nuevo Congreso y el primer objetivo está ya fijado: acabar con la reforma sanitaria tan detestada y denostada por la oposición y por la que Obama y los suyos se jugaron buena parte de su capital político. No ha abierto aún sus puertas el Capitolio y ya hay sin embargo una fecha para esta primera votación: el 12 de enero, incluso antes del tradicional discurso sobre el Estado de la Unión que pronunciará Obama a finales de mes. "El pueblo quiere un gobierno más pequeño y más responsable. Y a partir del miércoles, la Cámara de Representantes va a ser un puesto de avanzada de los estadounidenses en Washington", citó el diario "The Washington Post" a Boehner.

"Vamos a luchar por sus prioridades: recortar el gasto, revocar la ley de reforma sanitaria que está matando la creación de empleo y ayudar a que nuestra economía vuelva a ponerse en marcha", resumió un proyecto de legislación que se basa en el principio de "menos gobierno, menos gasto" machaconamente repetido por el Tea Party.

Aunque los demócratas ya han advertido de que frenarán las promesas de "deshacer" lo logrado en los dos años de presidencia de Obama tanto desde el Senado como ejerciendo la capacidad de veto presidencial como último recurso, está claro que esto les supondrá una dura batalla.

Consciente de ello, el propio Obama, de vuelta de las vacaciones navideñas de Hawaii, llamó la noche del lunes a los legisladores a dejar de lado el juego político con miras a las presidenciales de 2012 y a concentrarse en la verdadera prioridad del país, "crear empleos".

"Mi esperanza es que Boehner y Mitch McConnell (el jefe de la minoría republicana en el Senado) se den cuenta de que va a haber mucho tiempo para hacer campaña para 2012 en 2012", dijo Obama a bordo del avión presidencial Air Force One. "Y que nuestro trabajo, este año, es asegurarnos de que continuamos la recuperación" económica, apuntaló. Pero lo que está más claro es que se vienen duras batallas políticas en EEUU.

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