Por semana, una persona murió asesinada

La Policía tuvo un alto índice de casos resueltos durante 2010, ya que en sólo cinco de los crímenes aún no se detuvo a los acusados. El 80% de las tragedias se producen luego de fiestas o reuniones vecinales. Hay mucha influencia del alcohol en los ataques.

TRABAJO COORDINADO. Los policías siguen un protocolo a partir del cual nadie puede ingresar al lugar del hecho hasta que se realicen las pericias médicas. LA GACETA / JOSÉ NUNO
TRABAJO COORDINADO. Los policías siguen un protocolo a partir del cual nadie puede ingresar al lugar del hecho hasta que se realicen las pericias médicas. LA GACETA / JOSÉ NUNO
02 Enero 2011
Un joven con sus facultades mentales alteradas golpeó a su madre y a su hermana hasta matarlas. Una escribana que salía de su casa fue atacada por un grupo de arrebatadores, que la agredieron para quitarle una bolsa y le produjeron la muerte. Una chica fue encontrada dentro de un auto con un tiro en la cabeza en el interior de la provincia. En 2010, hubo casi un crimen por semana en Tucumán, según estadísticas oficiales de la Policía.

En los doce meses del año pasado, 47 personas fallecieron como consecuencia de un asesinato. De esos casos, el 89% fueron esclarecidos por la Policía. Es decir que en todos ellos, los investigadores creen haber encontrado al asesino. Le tocará luego a la Justicia condenar o absolver al imputado. Sólo cinco crímenes permanecen sin esclarecer para la Policía (ver "Los casos impunes")

La cifra indica que casi no hubo un crecimiento de este tipo de delitos. En 2009 hubo 51 homicidios, de los cuales fueron esclarecidos 48. Es decir, que en el 94% de los hechos se determinó quien fue el autor. Y las estadísticas son similares en 2008. "Esto no es casual, es producto de una política de capacitación constante", dijo el jefe de Policía, Hugo Sánchez, en su discurso por el día de la Policía.

Los crímenes que se producen en la provincia son investigados por la División Homicidios y Delitos Complejos de la Policías, a cargo de los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza. La dependencia fue creada el 18 de octubre de 2007, un año y medio después del asesinato de Paulina Lebbos. Antes, los asesinatos eran investigados por la sección Seguridad Personal de la Dirección de Investigaciones, pero la complicada trama que envolvió al homicidio de la estudiante de Comunicación Social, motivó la creación de un área especializada en la investigación de este tipo de hechos.

Gómez, el jefe de la división, comentó que los casos que no fueron esclarecidos la tarea se vio dificultada por la falta de pruebas concretas. "En la mayoría de los casos, a los pocos minutos del crimen se conoce víctima, victimario, escena del crimen, testigos presenciales. Por eso, rápidamente obtenemos datos para dar con los sospechosos", afirmó.

Prófugo
A raíz de los 42 crímenes en los que se señaló al asesino, 50 personas fueron detenidas por la Policía. Pero que el asesinato haya sido esclarecido para la Policía, no significa que los sospechosos sean detenidos. El 7 de noviembre, Santiago Sandoval fue asesinado en San Andrés en la puerta del negocio de su madre. Testigos que presenciaron el ataque señalaron a "Paloma", un joven de la zona, como el homicida. Sin embargo, a pesar de los allanamientos que se realizaron en la casa de los familiares del acusado, los investigadores no pudieron atraparlo. Otros dos sospechosos, que se cree fueron cómplices, sí están presos.

De acuerdo al informe brindado por la Policía, alrededor del 80% de los homicidios son cometidos en una pelea luego de alguna fiesta, y el alcohol suele estar presente. "Estos casos se dan sobre todo en el verano. El excesivo consumo de alcohol potencia las diferencias que pueden tener entre vecinos o familiares", comentó Gómez.

Desde la Policía afirmaron que casi siempre hay una motivación previa, como rencillas o situaciones depresivas. Dos de los casos que más impactaron a la sociedad fueron el asesinato de Susana y Lucía Robledo, en manos de Fabián Robledo. El joven tenía una enfermedad mental y no tomaba su medicación. El 6 de agosto, los vecinos de barrio Sur se despertaron con una terrible escena: el muchacho mató a golpes de puños a su hermana mientras dormía y a su madre la persiguió hasta la calle, donde la ultimó. Unos días antes, el 25 de julio, María Cristina Brandán le dio veneno a su hijo de 9 años y luego se mató.

Además, Tucumán tiene una de las tasas más bajas de homicidios cometidos en ocasión de robo. Si 2009 culminó con el asesinato de Silvia Castillo de Roselló en manos de delincuentes que quisieron robarle cuando llegaba a su casa junto a su familia, el ataque a la escribana María Isabel Osores el 9 de octubre de este año alertó a los tucumanos.

La violencia
Osores fue atacada a metros de su casa por arrebatadores mientras esperaba un taxi. Los ladrones intentaron quitarle la cartera, pero como ella se resistió, la tiraron al piso y la patearon en distintas partes del cuerpo. La mujer falleció tres días después. Cuatro hombres fueron detenidos por este crimen.

El homicidio de la escribana caló hondo en la sociedad. Es que si bien no hay un número significativo de muertes producidas en ocasión de robos, lo cierto es que el arrebato es el delito más temido por los tucumanos, según reconoció el subjefe de la Policía, Nicolás Barrera.

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