Palabras complicadas

Los focos de discordia sindical fueron desactivados sin costos para el Gobierno. Edmundo Jiménez se diferenció de parte del gabinete, en medio de los tironeos con otros ministros. Inquietud en ciudades del interior.

Por Abrehu Carlos 26 Diciembre 2010
En los últimos días de diciembre, se vivió una intensa agitación política en la cúpula del poder, mientras la sociedad se sumergió en un shock consumista. La televisión registró escenas de violencia en la estación Constitución de la capital del país, que el Gobierno atribuyó monotemáticamente al ex presidente Eduardo Duhalde y al Partido Obrero,

Subsisten, en rigor, intactos los problemas sindicales que databan de antes de la muerte de Néstor Kirchner, que al ser desatendidos, explotaron con virulencia. Se desprende nítídamente de esta sucesión de palabras y acciones, que el Gobierno nacional ha perdido el control de la calle en la ciudad de Buenos Aires,

El peronismo siempre se preocupó por no perder el dominio del espacio público y apeló a una constelación de acuerdos con organizaciones piqueteras con ese objeto, El derrumbe de 2001 incentivó esa preocupación política.

Ausente Kirchner, el arquitecto de las alianzas, el oficialismo perdió presencia y las protestas fueron hegemonizadas por sectores ideológicamente enfrentados con Cristina Fernández. La difusión mediática de los incidentes desacomodó la imagen marketinera de fines de año.

La administración de José Alperovich supo inmunizarse del contagio bonaerense, al desactivar los conatos de rebeldía. Libres del Sur, el partido que acaba de adherir a la postulación presidencial de Pino Solanas, difirió las acciones de lucha para después de enero. El Gobierno lo auxilió con subsidios y le arrancó la tregua extendida.Todos quedaron felices. El ministro del Interior, Osvaldo Jaldo, mucho más,

Las quejas de los gremios del sector estatal se diluyeron sin pena ni gloria. Alperovich mantuvo firme su decisión de no dar un aumento extra por fuera de lo pactado en su momento. La carencia de billetes en la plaza bancaria lo inquietó más que los reclamos sindicales. Siempre asentó la paz social de fines de año en el pago en término del medio aguinaldo y de los sueldos .

Los homónimos
Las divergencias están adentro del Gobierno. Dos de los Jiménez aparecieron con distintos matices en la puja Gobierno-sindicatos. El de Economía, Jorge Jiménez, puso cara de piedra y cantó que no se podían barajar de nuevo los naipes en materia salarial. La estantería se podía caer si se retocaban las cuentas. Jorge Jiménez lo dijo en la sede del justicialismo, flanqueado por la senadora Beatriz Rojkés, jefa partidaria.

Edmundo Jiménez, ministro de Gobierno, apeló a un gesto para distinguirse sin romper con Alperovich. Fue a un almuerzo anual con autoridades de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que hoy es una de las usinas contestatarias del campo gremial de los estatales. Me siento más de este lado que del otro, les manifestó a sus anfitriones. Sus palabras dejaron traslucir simpatía con la reivindicación salarial. La dirigencia de ATE frecuenta al ministro político, quien en más de una ocasión destrabó pleitos gremiales. Además, tiene inserción en la sección electoral del este, a la que aspira regentear Jaldo.

Los dichos de Jiménez sobrepasaron el protocolo y no agradaron al gobernador, bisibearon en el entorno oficial. Expresan el recalentamiento interno dentro del alperovichismo, donde el ministro de Gobierno choca con Jaldo y con el senador nacional Sergio Mansilla, por los armados electorales de 2011. Edmundo Jiménez estrenó su proyecto en el oeste, con la propuesta de José Romero como aspirante a la intendencia de Monteros.

El presidente subrogante de la Legislatura, Reginio Amado, y el intendente Alberto Olea acusaron el golpe político. Romero y Reynaldo Jiménez -hijo del ministro que busca su reelección legislativa- pugnarán por la candidatura de Alperovich, mediante el sistema del acople. Por este, se acarrean votos para la cabeza de la fórmula gubernamental. Los chisporroteos se dan en los escalones inferiores.

Con la movida de Reynaldo Jiménez se interfiere en los planes de Amado y Mansilla, quien no quiere desaparecer como árbitro en el diseño de la lista de legisladores de la sección electoral del oeste.

Emisarios del ministro de Gobierno incursionaron, además, por Lules, suscitando revuelo en el despacho del intendente César "Kelo" Dip. Fabián Bonilla saldría a competir con él. y el acople con Alperovich viabilizaría la operación. Diciembre expira tenso en el mundo del oficialismo.

Fundamentos opuestos
La guerra de posiciones se desarrolla con intensidad en el oficialismo, presuponiendo que la re-reelección del gobernador es jurídicamente intachable. Esta es la piedra basal del plan que suscita pasiones y competencias descarnadas. Enjambres de políticos con cargos y otros que tratan de desplazarlos, sustentan sus ambiciones en la constitucionalidad de la pretensión.

Sin embargo, la Multisectorial Cívica acudió a la Cámara en lo Contencioso Administrativo para reclamar la nulidad del artículo 159 de la Constitución reformada en 2006, Esta cláusula pretende habilitar una tercera elección para quienes fueron elegidos en el segundo gobierno de Alperovich, situación que la UCR, el socialismo, la democracia cristiana, el partido Federal, Tres Banderas y Cruzada Peronista rechazan. El senador José Cano y el dirigente Ariel García (UCR) también avalaron acción de nulidad que recayó en la sala II de ese fuero. La suerte de la política se jugará otra vez en los estrados judiciales, mientras subsiste la inaplicación del voto electrónico.

El sismógrafo político tucumano se sintió interpelado por la versión de un eventual adelantamiento de las elecciones presidenciales. Ahora bien, la Constitución de 1994 plantea en forma taxativa en el artículo 95 "que la elección se efectuará dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del Presidente". Si se respeta la letra de la ley, no habría posibilidad de hacerla coincidir con los comicios provinciales del 28 de agosto.

En pura teoría, eso sería así. Sin embargo, la política no tiende a aceptar los diques que le pone el derecho. Se entiende entonces que hayan madurado las cavilaciones respecto de los beneficios que cosecharía Cristina Fernández, si fuera adelante con la hipótesis reeleccionista. Iremos por más, es la frase que más repiqueteó en los oídos de la dirigencia gubernamental. Dibuja el inicio del cristinismo, dentro del universo kirchnerista. Alperovich especula y se refugia en el territorio, mientras alega que afianzó su autonomía financiera. La próxima movida está afuera de su campo.

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