26 Diciembre 2010 Seguir en 
RIO DE JANEIRO.- Un resplandeciente árbol navideño en la cima de la favela Alemao de Río de Janeiro se ha convertido en un poderoso símbolo de la reciente liberación de la comunidad de los narcotraficantes armados. El hecho que el árbol fuese financiado por un banco importante simboliza algo menos obvio: que las pobladas favelas de Río están abiertas al comercio después de estar parcialmente cerradas durante años por la guerra de drogas en la ciudad.
A casi un mes de que las tropas expulsaran a los traficantes de Alemao y zonas aledañas, los bancos, firmas de servicios y de telecomunicaciones se sumaron al Gobierno en su apuro por llenar el vacío en la abandonada favela de más de 100.000 personas.
La operación, parte una firme campaña para acabar con el caos en sus villas, mejora las probabilidades de que el millón de residentes de los barrios pobres de Río entren mucho más de lleno en la economía formal. El incentivo para las firmas es contundente: un ejecutivo en telecomunicaciones dijo que de la noche a la mañana había aparecido en el centro de Río una pequeña ciudad de clientes.
Si bien los símbolos de la vida moderna como tarjetas de crédito, celulares y televisores de alta gama se han vuelto comunes en las favelas, el acceso de los residentes a los servicios y al empleo se ha visto perjudicado por la falta de seguridad. El renacimiento económico de la antigua capital de Brasil -los precios de las propiedades se disparan y la ciudad se prepara para un auge petrolero- recibirá también otro empuje cuando aumente el número de ciudadanos que pagan cuentas e impuestos.
El Gobierno piensa llevar la presencia policial hasta todos los bastiones pandilleros restantes para 2014, año en el que Río de Janeiro será la sede de la Copa del Mundo y dos años antes de que convertirse en sede de los Juegos Olímpicos.
"Los beneficios de la integración de las favelas son exponenciales", dijo Andre Urani, economista del Instituto de Estudios sobre Trabajo y Sociedad en Río. Los costos energéticos son un ejemplo. Urani dice que la firma de electricidad Light pierde U$S 200 millones al año por el robo de su energía en las favelas, una de las razones por las que el suministro es más caro en Río que en Sao Paulo. La legalización de las favelas debería permitirle a Light reducir sus tarifas y hacer que Río sea más atractiva para que las firmas inviertan. Eso además requerirá de un cambio cultural en el lugar donde son comunes los servicios baratos y pirateados como la TV por cable y las telecomunicaciones.
El árbol de Navidad de Alemao fue financiado por el Banco Santander, uno de los varios bancos que están planeando desarrollarse allí. El Bradesco y la estatal Caixa Economica también planean operar en Alemao por primera vez. La firma de telecomunicaciones Oi invertiría U$S 8,8 millones en Alemao para extender sus servicios de telefonía, banda ancha y televisión. Se ha estado trabajando a toda prisa reparando cables de telefonía y electricidad y dándole los toques finales a un sistema de trolebús, inaugurado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
No obstante, hay una larga batalla por delante para recuperar la confianza de los residentes, que hace mucho son tratados como ciudadanos de segunda clase en la "Ciudad Maravillosa". Esa es otra tarea a cumplir.
A casi un mes de que las tropas expulsaran a los traficantes de Alemao y zonas aledañas, los bancos, firmas de servicios y de telecomunicaciones se sumaron al Gobierno en su apuro por llenar el vacío en la abandonada favela de más de 100.000 personas.
La operación, parte una firme campaña para acabar con el caos en sus villas, mejora las probabilidades de que el millón de residentes de los barrios pobres de Río entren mucho más de lleno en la economía formal. El incentivo para las firmas es contundente: un ejecutivo en telecomunicaciones dijo que de la noche a la mañana había aparecido en el centro de Río una pequeña ciudad de clientes.
Si bien los símbolos de la vida moderna como tarjetas de crédito, celulares y televisores de alta gama se han vuelto comunes en las favelas, el acceso de los residentes a los servicios y al empleo se ha visto perjudicado por la falta de seguridad. El renacimiento económico de la antigua capital de Brasil -los precios de las propiedades se disparan y la ciudad se prepara para un auge petrolero- recibirá también otro empuje cuando aumente el número de ciudadanos que pagan cuentas e impuestos.
El Gobierno piensa llevar la presencia policial hasta todos los bastiones pandilleros restantes para 2014, año en el que Río de Janeiro será la sede de la Copa del Mundo y dos años antes de que convertirse en sede de los Juegos Olímpicos.
"Los beneficios de la integración de las favelas son exponenciales", dijo Andre Urani, economista del Instituto de Estudios sobre Trabajo y Sociedad en Río. Los costos energéticos son un ejemplo. Urani dice que la firma de electricidad Light pierde U$S 200 millones al año por el robo de su energía en las favelas, una de las razones por las que el suministro es más caro en Río que en Sao Paulo. La legalización de las favelas debería permitirle a Light reducir sus tarifas y hacer que Río sea más atractiva para que las firmas inviertan. Eso además requerirá de un cambio cultural en el lugar donde son comunes los servicios baratos y pirateados como la TV por cable y las telecomunicaciones.
El árbol de Navidad de Alemao fue financiado por el Banco Santander, uno de los varios bancos que están planeando desarrollarse allí. El Bradesco y la estatal Caixa Economica también planean operar en Alemao por primera vez. La firma de telecomunicaciones Oi invertiría U$S 8,8 millones en Alemao para extender sus servicios de telefonía, banda ancha y televisión. Se ha estado trabajando a toda prisa reparando cables de telefonía y electricidad y dándole los toques finales a un sistema de trolebús, inaugurado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
No obstante, hay una larga batalla por delante para recuperar la confianza de los residentes, que hace mucho son tratados como ciudadanos de segunda clase en la "Ciudad Maravillosa". Esa es otra tarea a cumplir.







