16 Diciembre 2010 Seguir en 

Les gusta la playa tanto como a sus amos y son capaces de disfrutar de la montaña como si fueran cabritas. Pero no todas pueden viajar. En el avión ocupan la bodega, como un bulto más, lo mismo que en el colectivo. En auto van más cómodas, pero deben ser sacadas a pasear en cada parada. Un dato decisivo antes de partir: hay que asegurarse de que en el lugar de destino, sea en un hotel o en una casa de familia, la mascota va a ser bienvenida. Si no lo será, es mejor que se quede en casa, al cuidado de un vecino
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