Una banda asalta a sus propios vecinos y hasta secuestraron un perro para pedir rescate

En la zona están aterrorizados ya que los delincuentes desvalijan casas y comercios y la Policía, dicen, no responde a sus reclamos. La dueña del animal ya tuvo que pagar dos veces para que se lo devolvieran. La zona está ubicada a metros del Canal Norte

DESESPERADO. Don Gregorio Fuentes tiene una pequeña despensa y el perro Palito es su fiel acompañante. Al hombre ya le robaron varias veces. LA GACETA / FRANCO VERA
DESESPERADO. Don Gregorio Fuentes tiene una pequeña despensa y el perro "Palito" es su fiel acompañante. Al hombre ya le robaron varias veces. LA GACETA / FRANCO VERA
12 Diciembre 2010
"Palito" es un fiel compañero que ameniza los días de don Gregorio Fuentes. El hombre vive solo y camina sosteniéndose con un bastón. Con mucho esfuerzo, atiende una despensa en su casa, en 25 de Mayo al 2.700. Pero en los últimos seis meses, delincuentes ingresaron en cinco oportunidades a la vivienda. Y en tres ocasiones, se llevaron a "Palito", y exigieron una recompensa por devolver al perro.

Don Gregorio no fue la única víctima de robos en la zona. Los vecinos denunciaron que desde junio, cuando unos "nuevos integrantes" se sumaron al barrio, comenzaron los atracos. Claudia comentó que a mitad de año varias personas se instalaron a orillas del Canal Norte, y acusa directamente a ellos de ser responsables de los hechos.

La primera vez que ingresaron al negocio de don Gregorio, los delincuentes desvalijaron los estantes. "Sólo me dejaron unos paquetes de polenta. Se llevaron hasta la balanza y una garrafa. Se imagina lo que fue para mí volver a empezar", dijo el hombre, apenado. Los ladrones rompieron una ventana y se llevaron las celosías. Una semana después, le ofrecieron comprarla. "Me la vendieron a $20. No me quedó otra que comprarla, porque una nueva me hubiera salido mucho más cara", explicó.

Claudia es la propietaria del cachorro de siete meses que acompaña todos los días a don Gregorio, su vecino. "Dejo que se quede con él, porque le hace compañía. Como vivimos al lado, compartimos gastos", contó la mujer. Aprovechando que el perro aún es chico, los ladrones se lo llevaron dos veces. Y en ambas ocasiones, reclamaron una recompensa para devolver al perro. "Pagamos $200 las dos veces. Ya no sabemos que hacer", explicó Claudia.

Ayer a la mañana, "Palito" desapareció nuevamente. Con una foto en sus manos, recorren varias casas de la orilla del canal, preguntando por él. "Seguro volverán a pedir dinero para devolver al perro", dijo Claudia. Además del animal, a don Gregorio le llevaron gaseosas, cervezas y otras mercaderías.

Claudia contó que cuando desvalijaron la despensa, fue hasta la casa de los supuestos ladrones. En una habitación estaba toda la mercadería y la balanza. "Pero llamé a la Policía y me dijeron que sin orden judicial no podían entrar a la casa. Todo quedó en la nada", expresó.

La situación no se agota con los constantes saqueos que sufre el comerciante. José Benigno Páez está indignado. Es la segunda vez en pocas semanas que le roban los cables que conectan el tendido eléctrico con su casa. "Estoy sin luz de nuevo. Y lo peor de todo es que la empresa que suministra el servicio me cobra para volver a conectarme. No sé de donde sacaré la plata", manifestó Páez. Además, el hombre dijo que una vez le robaron seis chapas de uno del techo de la vivienda.

La segunda vez que robaron a "Palito", Claudia encerró en su casa al ladrón que intentaba cobrar la recompensa. Llamó a la Policía, y del otro lado le respondieron que no tenían personal disponible. "¿Puede tenerlo hasta las 14.30?", le preguntó el operador que atendió el teléfono. Cuando media hora más tarde volvió a comunicarse con la dependencia policial, le solicitaron que extienda el encierro hasta las 16. "Era el mediodía. Se imagina que no iba a ser yo la que tenga preso en mi casa al chico. Así que tuve que abrirle la puerta y se fue", dijo Claudia.

Por los techos

"Volvía a casa a la medianoche y vi las luces prendidas. Al acercarme a la puerta, observé que la cadena estaba abierta y se escuchaban ruidos adentro. Me fui hasta un vecino y volvimos con un machete. Entonces, los escuchamos que corrían por los techos", contó Isabel Mendoza.

Al ingresar a la vivienda, encontró las habitaciones revueltas y faltaban los teléfonos celulares y otros elementos. "Llamé a la seccional. Vinieron a los tres días. Yo ya había acomodado todo, no podía dejar todo desordenado", comentó Mendoza.

Ese fue uno de los dos robos que sufrió dentro de su vivienda, pero afirmó que constantemente le sustraen cosas del patio trasero. "Tuve que enrejar todas las puertas. Incluso, hice más alta la tapia de atrás, pero de alguna manera se las ingenian para saltar. No puedo dejar nada en el patio", dijo. La misma situación fue descripta por don Gregorio. En un descuido, le roban las cosas que deja en el patio o en la cocina, cuya puerta fue violentada en varias ocasiones. "Me acosté a dormir la siesta y cuando desperté, me habían sacado la plata de la camisa que había dejado en una silla y los documentos estaban tirados en el suelo. No sé como hicieron, pero abrieron el candado de la puerta", comentó. Nadie sabía hasta noche qué suerte había corrido "Palito".

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