Arias, villancicos y fuegos de artificio adelantaron la Navidad

El club Central Córdoba se vistió de gala para presentar su ya clásica velada musical.

IMPONENTE. Gustavo Guersman tuvo a su cargo la dirección del concierto, que estuvo acompañado por imágenes. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
IMPONENTE. Gustavo Guersman tuvo a su cargo la dirección del concierto, que estuvo acompañado por imágenes. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
11 Diciembre 2010
El Megaconcierto de Navidad 2010 empezó con sólo algunas estrellas desparramadas en el firmamento; pero terminó con un estallido de pirotecnia que mantuvo al público con la frente en alto durante varios minutos.

Las miles de personas que llenaron el club Central Córdoba la noche del jueves se dejaron deslumbrar por un sinfín de sonidos, sensaciones, colores y formas que terminaron de cocinar una exquisita velada con todo el sabor de la Navidad.

Un poco más de dos horas antes del impactante final, Club Central Córdoba dejaba ingresar a una movediza fila de espectadores que, a paso firme, se abría paso entre choripanes y pochoclos. Adentro esperaba un imponente escenario y miles de asientos que en menos de una hora fueron completados por niños, jóvenes y adultos por igual.

A las 22 en punto se apagaron las luces. Tanto el público como la Orquesta Sinfónica y la Juvenil de la UNT esperaban el ingreso del director. Unos minutos después, Gustavo Guersman se abrió paso entre los aplausos y, sin rodeos, comenzó la velada con "El señor de la lanza".

Guersman anticipó lo que estaba por venir. "Será un repertorio popular, interpretado de manera sinfónica", explicó. El tenor Fernando Chabale acompañó a la orquesta en la interpretación de esta primera parte. Antes de entonar "El seclanteño", Chabale se tomó su tiempo para dedicar la canción a su autor, Petrocelli, fallecido este año.

En la segunda parte del concierto la orquesta abandonó las melodías nacionales para volar hasta las imponentes arias europeas. En esta ocasión, el barítono invitado, Gustavo Ahaulli, se encargó de llevarse los aplausos del público y los bailes de los chicos más inquietos, que no podían evitar moverse al ritmo del clásico "El barbero de Sevilla".

Poesía y baile

Luego Guersman volvió al escenario y explicó: "hicimos una pausa un poco más larga porque lo que van a escuchar en los próximos minutos es muy diferente a todo lo que escucharon antes y a lo que van a escuchar después". Después recitó el poema del alemán Friedrich Rückert "He abandonado el mundo". Luego de la emotiva presentación comenzó la interpretación que tuvo como condimento especial la participación de la bailarina Mercedes de Chazal.

Para la tercera parte se sumaron los coros Universitario de Tucumán, Juvenil de la UNT y Mixto del Ministerio de Educación de la Provincia. Los hombres de impecables trajes y las mujeres con elegantes vestidos en rosa, verde y negro acompañaron a la orquesta en la maravillosa "Novena Sinfonía" de Beethoven.

Llegando al final del espectáculo y luego de recorrer distintos ritmos y momentos cumbres en la música sinfónica, llegó lo que todos esperaban: los villancicos. En este segmento se unieron Myrian Molina y Nilda Chiarello. "Noche de Paz", "Navidad, Navidad" fueron algunas de las interpretaciones que merecieron una ovación de pie.

Las sonrisas de satisfacción arriba y abajo del escenario, los aplausos, los saludos y la presencia de un heterogéneo público -que incluía un chihuahua en la platea-, dejaron en claro que el imponente traje del Central Córdoba le quedó perfecto al Megaconcierto.

Entre tanta grandilocuencia, el show no pudo más que terminar con un estallido de luces en el cielo. Fue un notable espectáculo de fuegos artificiales. Sensaciones, música y colores bañaron a los miles de presentes, ahora sí listos para recibir la Navidad.

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