26 Noviembre 2010 Seguir en 
Observó que un negocio estaba siendo asaltado, y actuó con prudencia y, sobre todo, con inteligencia. El adolescente anotó el número de licencia del taxi en el que se movilizaban los delincuentes. Y ese dato fue fundamental para que la Policía detuviera a cinco sospechosos de ser los autores del asalto que sufrió un local de informática, en Chile 510.
El miércoles a las 14.20, cuatro sujetos simularon ser clientes que querían reparar una computadora, y utilizaron esa excusa para ingresar al local "Grupo Nova Ti". Los dos empleados que se encontraban en ese momento, Pablo Borges y Daniel Salazar, fueron reducidos por los ladrones, que los amenazaron con armas de fuego. Se llevaron notebooks, CPU, teléfonos celulares y dinero. Las pérdidas fueron valuadas por sus propietarios en unos $ 45.000. El robo no duró más de cinco minutos.
Con la información que brindó el único testigo que estaba en la calle, personal de la sección Robos y Hurtos, a cargo de los comisarios Miguel Luna, Adrián Alvarez, Humberto Ruezga y Raúl Ferreira, consiguió llegar hasta el titular de la licencia de taxi, a través de los registros de la Policía Vial. El auto, un Fiat Uno, fue encontrado en el domicilio de su propietario. Allí, un hombre les indicó los datos del chofer que trabajó en el turno en el que produjo el asalto.
Con sigilo, los policías esperaron que el sospechoso saliera de su domicilio, en Villa 9 de Julio. Cuando abrió la puerta, el hombre, de 32 años, fue aprehendido. Por otro lado, los investigadores lograron precisar que detrás del Cementerio del Norte se ofrecía a los transeúntes computadoras por un precio muy inferior al valor real.
En calle Ernesto Wilde al 300 cuatro hombres de entre 20 y 23 años llevaban dos bolsas grandes. Luego de ser detenidos se confirmó que en el interior había dos notebooks, un teléfono celular, accesorios de telefonía celular, elementos de informática, dos CPU vacíos y una mochila que contenía la libreta universitaria de Borges.
El miércoles a las 14.20, cuatro sujetos simularon ser clientes que querían reparar una computadora, y utilizaron esa excusa para ingresar al local "Grupo Nova Ti". Los dos empleados que se encontraban en ese momento, Pablo Borges y Daniel Salazar, fueron reducidos por los ladrones, que los amenazaron con armas de fuego. Se llevaron notebooks, CPU, teléfonos celulares y dinero. Las pérdidas fueron valuadas por sus propietarios en unos $ 45.000. El robo no duró más de cinco minutos.
Con la información que brindó el único testigo que estaba en la calle, personal de la sección Robos y Hurtos, a cargo de los comisarios Miguel Luna, Adrián Alvarez, Humberto Ruezga y Raúl Ferreira, consiguió llegar hasta el titular de la licencia de taxi, a través de los registros de la Policía Vial. El auto, un Fiat Uno, fue encontrado en el domicilio de su propietario. Allí, un hombre les indicó los datos del chofer que trabajó en el turno en el que produjo el asalto.
Con sigilo, los policías esperaron que el sospechoso saliera de su domicilio, en Villa 9 de Julio. Cuando abrió la puerta, el hombre, de 32 años, fue aprehendido. Por otro lado, los investigadores lograron precisar que detrás del Cementerio del Norte se ofrecía a los transeúntes computadoras por un precio muy inferior al valor real.
En calle Ernesto Wilde al 300 cuatro hombres de entre 20 y 23 años llevaban dos bolsas grandes. Luego de ser detenidos se confirmó que en el interior había dos notebooks, un teléfono celular, accesorios de telefonía celular, elementos de informática, dos CPU vacíos y una mochila que contenía la libreta universitaria de Borges.







