25 Noviembre 2010 Seguir en 
El calor de la siesta envolvía las veredas que rodean el estadio de Atlético Tucumán. Casi no había nadie que se animara a caminar por la calle. Era preferible resguardarse bajo las paletas de un ventilador de techo, o tiritar con el frío de los aires acondicionados. Precisamente fue ese desierto el que aprovecharon los ladrones que asaltaron a un negocio de informática, ubicado en Chile 510, a metros del Monumental, y se llevaron notebooks, teléfonos celulares y una caja registradora con dinero y cheques, un botín que superaba los $ 45.000, según la denuncia.
Diego y José, dos empleados, se habían encerrado en el local. A la tarde debían asistir a clases en la Universidad Tecnológica Nacional, por lo que ya era una costumbre estudiar allí cuando bajaban las persianas. "Desde hace unos meses cerramos entre las 13 y las 15, porque no hay clientes en ese horario", contó Noelia Carabajal, una de las propietarias.
Cerca de las 14.20, un joven golpeó la puerta del negocio "Grupo Nova TI". "¿Aquí arreglan computadoras?", preguntó el supuesto cliente. Ante ello, los empleados abrieron la puerta. Estaban convencidos que quería reparar su máquina. Sin embargo, por detrás del joven, tres sujetos ingresaron violentamente y, con armas en sus manos, los tiraron en el piso y los obligaron a permanecer allí.
Los cuatro delincuentes levantaron todo lo que encontraron a su paso: notebooks, CPU, teléfonos celulares, mochilas. "Por lo visto no sabían que es lo que se llevaban, porque dejaron los cargadores de las baterías de todas las notebooks. Incluso, algunas se las llevaron sin las baterías", explicó Carabajal.
El asalto no duró más de cinco minutos. Afuera, un solo testigo presenció el ataque. Debajo de un árbol un adolescente esperaba el colectivo, cuando observó que estaban robando en el negocio. Miró hacia la esquina de 25 de Mayo y Chile y se percató que un taxi, del cual se habían bajado los ladrones, continuaba en el lugar.
Disimuladamente, el menor atinó a anotar el número de licencia del auto de alquiler. No tenía chapa patente, pero ese dato que registró el testigo podría ser clave para atrapar a los delincuentes. Luego que salieron del negocio, los ladrones cargaron las cosas robadas en el auto y se fueron.
Los propietarios del local calculan que la pérdida total ronda los $45.000. "Algunas máquinas son de uso personal. Allí teníamos archivos guardados que eran respaldos de las tareas que realizamos. No nos robaron cosas materiales solamente, sino años de trabajo", dijo Carabajal. Junto a dos socios, la mujer inició el emprendimiento hace cuatro años. "Comenzamos con un local chiquito, y de a poco fuimos creciendo. Es un grupo humano espectacular el que trabaja aquí. Ahora habrá que volver a comenzar", expresó. A la tarde tuvieron que cambiar las cerraduras, porque los asaltantes se llevaron la llave del local. "Nos preparamos con alarmas y otras medidas pensando que podían entrar en la noche. Nunca pensamos que una cosa así nos pasaría", concluyó Carabajal.
Diego y José, dos empleados, se habían encerrado en el local. A la tarde debían asistir a clases en la Universidad Tecnológica Nacional, por lo que ya era una costumbre estudiar allí cuando bajaban las persianas. "Desde hace unos meses cerramos entre las 13 y las 15, porque no hay clientes en ese horario", contó Noelia Carabajal, una de las propietarias.
Cerca de las 14.20, un joven golpeó la puerta del negocio "Grupo Nova TI". "¿Aquí arreglan computadoras?", preguntó el supuesto cliente. Ante ello, los empleados abrieron la puerta. Estaban convencidos que quería reparar su máquina. Sin embargo, por detrás del joven, tres sujetos ingresaron violentamente y, con armas en sus manos, los tiraron en el piso y los obligaron a permanecer allí.
Los cuatro delincuentes levantaron todo lo que encontraron a su paso: notebooks, CPU, teléfonos celulares, mochilas. "Por lo visto no sabían que es lo que se llevaban, porque dejaron los cargadores de las baterías de todas las notebooks. Incluso, algunas se las llevaron sin las baterías", explicó Carabajal.
El asalto no duró más de cinco minutos. Afuera, un solo testigo presenció el ataque. Debajo de un árbol un adolescente esperaba el colectivo, cuando observó que estaban robando en el negocio. Miró hacia la esquina de 25 de Mayo y Chile y se percató que un taxi, del cual se habían bajado los ladrones, continuaba en el lugar.
Disimuladamente, el menor atinó a anotar el número de licencia del auto de alquiler. No tenía chapa patente, pero ese dato que registró el testigo podría ser clave para atrapar a los delincuentes. Luego que salieron del negocio, los ladrones cargaron las cosas robadas en el auto y se fueron.
Los propietarios del local calculan que la pérdida total ronda los $45.000. "Algunas máquinas son de uso personal. Allí teníamos archivos guardados que eran respaldos de las tareas que realizamos. No nos robaron cosas materiales solamente, sino años de trabajo", dijo Carabajal. Junto a dos socios, la mujer inició el emprendimiento hace cuatro años. "Comenzamos con un local chiquito, y de a poco fuimos creciendo. Es un grupo humano espectacular el que trabaja aquí. Ahora habrá que volver a comenzar", expresó. A la tarde tuvieron que cambiar las cerraduras, porque los asaltantes se llevaron la llave del local. "Nos preparamos con alarmas y otras medidas pensando que podían entrar en la noche. Nunca pensamos que una cosa así nos pasaría", concluyó Carabajal.








