22 Noviembre 2010 Seguir en 
MAR DEL PLATA.- "Mañana empezamos a trabajar para la 26ª edición", dijo en el acto de cierre José Martínez Suárez, presidente del Festival de Cine de Mar del Plata. No es aventurado pensar que pocas cosas van a cambiar en cuanto a los lineamientos generales de la muestra internacional cuando vuelva a celebrarse, en noviembre de 2011.
Porque pocas cosas cambiaron entre la anterior edición y la que acaba de clausurarse. Las estrellas siguen siendo las películas, como afirma cada vez que puede el presidente de la muestra; la convocatoria de público sigue siendo notable, con salas llenas en casi todas las exhibiciones e impresionantes colas de espectadores en la puerta de los cines; no hay datos precisos como para cuantificar el fenómeno, pero claramente se nota que el número de jóvenes entre los espectadores y los participantes se incrementa año tras año. También aumentó en esta edición la cantidad de películas argentinas, y algunas de las que se vieron confirman que la industria cinematográfica sigue creciendo en todo el país. Con un par de datos muy interesantes: "De caravana", el filme totalmente hecho en Córdoba que compitió en el segmento internacional, demuestra que pueden haber voces distintas a la de los porteños en la producción cinematográfica argentina. Y "Aballay", que se llevó varios galardones y las más sonoras ovaciones en la premiación, confirma ante propios y extraños que Tucumán está en condiciones de albergar el rodaje de producciones complejas a cargo de equipos numerosos de artistas y de técnicos. Este año no hubo difusión previa de la lista de ganadores, por lo que la ceremonia de premiación ganó en suspenso; prácticamente no asistieron estrellas locales de la pantalla (tal vez porque los vuelos a Mar del Plata están suspendidos), y no hubo televisación en directo de la clausura. Nada que ataque lo que ya es una inquebrantable definición de la muestra marplatense: en esta semana de noviembre, a esta ciudad se viene a ver cine. Más de 300 títulos de todos los géneros, procedencias y temáticas respaldaron esa orientación en la edición de las Bodas de Plata. Nada hace pensar que el panorama vaya a ser diferente dentro de 12 meses.
Porque pocas cosas cambiaron entre la anterior edición y la que acaba de clausurarse. Las estrellas siguen siendo las películas, como afirma cada vez que puede el presidente de la muestra; la convocatoria de público sigue siendo notable, con salas llenas en casi todas las exhibiciones e impresionantes colas de espectadores en la puerta de los cines; no hay datos precisos como para cuantificar el fenómeno, pero claramente se nota que el número de jóvenes entre los espectadores y los participantes se incrementa año tras año. También aumentó en esta edición la cantidad de películas argentinas, y algunas de las que se vieron confirman que la industria cinematográfica sigue creciendo en todo el país. Con un par de datos muy interesantes: "De caravana", el filme totalmente hecho en Córdoba que compitió en el segmento internacional, demuestra que pueden haber voces distintas a la de los porteños en la producción cinematográfica argentina. Y "Aballay", que se llevó varios galardones y las más sonoras ovaciones en la premiación, confirma ante propios y extraños que Tucumán está en condiciones de albergar el rodaje de producciones complejas a cargo de equipos numerosos de artistas y de técnicos. Este año no hubo difusión previa de la lista de ganadores, por lo que la ceremonia de premiación ganó en suspenso; prácticamente no asistieron estrellas locales de la pantalla (tal vez porque los vuelos a Mar del Plata están suspendidos), y no hubo televisación en directo de la clausura. Nada que ataque lo que ya es una inquebrantable definición de la muestra marplatense: en esta semana de noviembre, a esta ciudad se viene a ver cine. Más de 300 títulos de todos los géneros, procedencias y temáticas respaldaron esa orientación en la edición de las Bodas de Plata. Nada hace pensar que el panorama vaya a ser diferente dentro de 12 meses.







