El modelo está intacto

A menos de un mes de la muerte del ex presidente, sus partidarios llegaron a plantear la disyuntiva entre Perón y Roca, que no existió con la vuelta a la democracia. La lealtad de diputados y senadores con Cristina

Por Abrehu Carlos 21 Noviembre 2010
A casi 30 días de la muerte de Néstor Kirchner- falleció el 27 de octubre-, ¿qué cambió en la vida política? En rigor, se mantienen las líneas básicas del proyecto oficialista puesto en práctica desde mayo de 2003 y la existencia de varias familias opositoras.

El decisionismo democrático, que no es otra cosa que la prevalencia de la voluntad política de la Presidenta sobre los otros poderes de la república, persiste con crudeza. La vigencia de ese estilo de conducción se evidenció otra vez durante el fallido tratamiento de la ley de Presupuesto para 2011 en la Cámara de Diputados. Cristina Fernández no iba a consentir que le modificaran su plan de control de la caja en un año electoral.

Las oposiciones trabaron la iniciativa en Diputados, pero la Casa Rosada dispondrá de medios legales -los superpoderes y decretos de necesidad y urgencia- para usar de los fondos con el mecanismo consabido de premiar a los amigos y castigar a los enemigos.

El déficit institucional existe, pero la maquinaria política del oficialismo no detendrá su marcha por esa circunstancia. La prórroga del Presupuesto 2010 -que también usaron otros presidentes- le permitirá salir del trance.

Al Gobierno le caen mejor los acuerdos con las corporaciones empresarias y sindicales -la Unión Industrial Argentina y la CGT de Hugo Moyano-, que intentar aproximar posiciones en el Congreso con los partidos políticos. La inflación nunca pudo ser desactivada por pactos sociales en la Argentina. La experiencia de 1973-75 fue categórica en ese sentido.

El Gobierno de Cristina Fernández nunca terminó de aceptar que perdió legitimidad social con los resultados de las elecciones de 2009. En ese entonces, fue reprobado en las urnas.

Como consecuencia del cambio de contexto, el Congreso exhibió gestos de autonomía política y complicó a la administración kirchnerista. La receta más eficaz para enfriar el cambio de clima político es la parálisis de las cámaras, lo que consiguió la Casa Rosada por distintos medios.

Las divergencias entre los antikirchneristas de distintas siglas contribuyeron, por lo demás, a que no se pudiera elaborar una agenda de trabajo con los bloques K. El Congreso estará cerrado hasta marzo, por el fin del período de sesiones ordinarias, con lo cual se neutralizará una caja de resonancia de los problemas. Sin Kirchner, no hubo Presupuesto sancionado por el Congreso. Pero tampoco unidad de sus adversarios. Los diputados y senadores oficialistas por Tucumán fueron leales .

La oleada rebautizadora

El principal cambio que experimentó Tucumán en las primeras semanas del ciclo abierto tras la muerte del ex presidente fue la ola de rebautizo de calles y avenidas.

El intendente Domingo Amaya, en un trámite superveloz, hizo aprobar la ordenanza que impuso el nombre de Kirchner a un segmemto de la avenida Roca. Nunca imaginó que iba a destapar una caja de Pandora, porque dos de sus ediles -Eloy del Pino y José Franco- propusieron erradicar de inmediato al ex dos veces presidente de la Nación de la fracción de la avenida que aún lo recuerda. A Roca le contrapusieron la figura del ex presidente Juan Domingo Perón. Superada la formalidad de la votación favorable en el Concejo Deliberante, a Amaya le será imposible vetar la propuesta de Franco y del Pino. Se pretendió polarizar entre Perón y Roca, planteando una disyuntiva que no existió en el período posterior a la restauración de la democracia, cuando radicales y peronistas privilegiaban la institucionalidad.

En verdad, los ex presidentes Perón y Roca entraron en la historia con aciertos y errores. La política, que es permeable a las presiones del momento, debería ser amplia en su mirada y no encumbrar a uno en detrimento de otro. Ante todo, Roca -el último presidente nacido en Tucumán- merece ser reconocido por haber consolidado el Estado nacional e integrado territorialmente la república.

Luis Morghenstein, en Las Talitas, se contagió de la ola verticalista y ya tiene su calle Kirchner, que es de tierra. La avenida principal de Lomas de Tafí deberá esperar aún que la zona pase a depender de la municipalidad de Tafí Viejo para estrenar su identidad con el santacruceño. En esa ciudad faltará el agua, pero no el sentimiento de pertenencia a las tropas kirchneristas. En Concepción, el intendente Osvaldo Morelli derivó la iniciativa rebautizadora al Concejo Deliberante, pero se trata de una bomba de tiempo que estallará en algún momento. En la tabla de méritos kirchneristas, Amaya encabeza la lista.

Amigos empresarios

Desensillar hasta que aclare - frase atribuida a Perón frente al golpe militar de 1966- es el concepto que predomina entre los gobernadores, tras la desaparición del candidato puesto del oficialismo. José Alperovich adhiere a esa teoría, como también el salteño Juan Manuel Urtubey. Los dos se escudan en sus postulaciones reeleccionistas, mientras procuran fortalecerse en sus territorios. Las precandidaturas presidenciales están fuera de sus libretos. La cautela ante lo incognoscible es lo que manda en sus libretos.

Alperovich profundiza su modelo de acumulación de poder. Dijo que no se inmiscuía en la elección interna de la Federación Económica de Tucumán (FET), pero vaticinó que ganaba Raúl Robín, cuya cercanía con el Gobierno alabó. Fue una declaración de prescindencia tramposa, porque si algo quiere es que ninguna institución de alguna influencia social escape de su órbita. Robín le garantizará que durante 2011, de la FET no provenga ningún misil que impacte sorpresivamente en la Casa de Gobierno en el crucial año electoral. El industrial azucarero Julio Colombres calificó de escadaloso el procedimiento previo a la elección. Otro hombre de negocios, en esa madrugada, comparó a Robín con Osvaldo Cornide, el ubicuo dirigente de la Confederación Argentina de Entidades Mercantiles (CAME) que sobresale por su militancia oficialista.

Lo público es secreto

La Legislatura le aprobará el Presupuesto 2011 sin que la módica oposición haya accedido a ninguna copia. Lo que debiera ser público, es un secreto de Estado. Los engranajes gubernamentales necesitan ser irrigados con cientos de millones de pesos. El plan Argentina Trabaja, con su red de cooperativas, amarra 15.000 personas al oficialismo. El modelo de concentración política en Tucumán sigue intacto, pese a que el contexto varió en algunos aspectos. Alperovich es verticalista.

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