Bruce Beresford alabó al cine argentino y a Borges

El director de "Conduciendo a Miss Daisy" mantuvo una charla vía satélite con una nutrida audiencia

ENTRE NUEVA YORK Y MAR DEL PLATA. Desde la pantalla, Bruce Beresford contestas las preguntas de la audiencia. LA GACETA / ANTONIO FERRONI (ENVIADO ESPECIAL)
ENTRE NUEVA YORK Y MAR DEL PLATA. Desde la pantalla, Bruce Beresford contestas las preguntas de la audiencia. LA GACETA / ANTONIO FERRONI (ENVIADO ESPECIAL)
20 Noviembre 2010
MAR DEL PLATA.- Era una de las figuras más esperadas en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, pero no pudo viajar. Sin embargo, Bruce Beresford, el destacado director y guionista australiano que fue reconocido por el gran público por el éxito de "Conduciendo a Miss Daisy", estuvo de alguna manera presente en la muestra marplatense por medio de una videoconferencia que duró exactamente una hora.

Una pantalla mostraba al realizador acodado en una mesa, en una oficina de Nueva York; desde la sala del teatro Provincial, surgían las preguntas. ¿Cuáles películas que vio recientemente le gustaron?, fue una de ellas. "Oh, hace dos semanas vi esta película argentina muy buena, la que ganó el Oscar el año pasado, y me pareció excelente; también vi una película francesa que en inglés se llama ?Farewell?; es un filme de tipo político en el que un ex agente de la KGB decide revelar secretos porque se siente horrorizado por lo que hace esa organización", dijo.

Trabajo difícil

A pesar de ser el director de una película ganadora del Oscar, a Beresford también le cuesta conseguir financiación para sus películas. "Es tan difícil recuperar el dinero que se invierte en el cine que los inversores siempre quieren estar seguros de lo que se hará mucho antes de que empiece el trabajo, y exigen la presencia de estrellas para garantizar el éxito; después, cuando lo elencos están elegidos ocurre que cambian de idea y colocan sus fondos en otros negocios. Es por eso que yo suelo trabajar en varios proyectos en forma paralela, porque muchos de ellos nunca llegan a concretarse", explicó. Con respecto a la forma en que trabaja con los actores, Beresford dijo que uno de los secretos para evitar problemas durante el rodaje es elegir correctamente al elenco. "Yo invierto una gran cantidad de tiempo en ver el trabajo de los actores antes de elegirlos; si un director dispone de los actores adecuados, la tarea de dirección se simplifica. De todas maneras, yo presto mucha atención a las actuaciones", puntualizó. En respuesta a una pregunta concreta, dijo que dirigir a Jessica Tandy en "Conduciendo a Miss Daisy" fue como dirigir a cualquier otra actriz. "La única particularidad es que ella es absolutamente talentosa y se notaba que siempre quería que yo le indicara lo que tenía que hacer; quería ser dirigida", recordó.

Beresford declaró que no tiene en cuenta el género cuando trabaja un guión. "Es el conflicto que se tiene que plantear entre los personajes lo que a mí me atrapa; independientemente del momento histórico o del país en el que ocurre, si la historia o los personajes me resultan atractivos, esa es la película que yo voy a hacer", explicó.

El realizador australiano admitió que planifica mucho antes de empezar a rodar. "Trabajo en conjunto con el director de arte y con el diseñador de vestuario. Un filme se arma con una gran cantidad de detalles aglutinados; siempre hago un ?story board? para tener un esbozo claro de cada escena antes de plasmarla en la pantalla", completó. "Tengo que trabajar con presupuestos tan acotados que si no sé de antemano lo que voy a hacer no puedo trabajar", concluyó.

Beresford dijo ser un gran lector, y no sólo de textos norteamericanos o ingleses. También mencionó algunos autores hispanos, empezando por Cervantes. A la hora de nombrar escritores latinos, se declaró admirador de Bourheis (más o menos así sonó). "¿Lo pronuncié bien?" preguntó, mientras la traductora le aclaraba a la audiencia que se refería a Borges.

Exactamente una hora después de comenzada, la charla terminó entre aplausos. Beresford lamentó no haber podido viajar a la Argentina, y cortésmente cerró su participación con la promesa de estar presente en el Festival el año que viene.

Un inicio duro y complicado

En los años 60, Beresford se fue a Inglaterra porque en su país no existía una industria del cine. En 1971 volvió a su país porque el gobierno había establecido un fondo para financiar películas. Propuso entonces un guión, que fue aceptado; filmó en Australia un par de comedias y "Breaker Morant", luego de lo cual siguió su carrera en distintos países (incluyendo Hollywood) hasta que el año pasado volvió a su tierra para filmar "El último bailarín de Mao", que se proyectó en Mar del Plata.

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