En Villa 9 de Julio reina la inseguridad

Los vecinos están conmovidos por un tiroteo. La Policía identificó a los abatidos, que habrían tenido antecedentes. Especialista en atracos.

EL LUGAR DEL HECHO. Funcionarios judiciales y policiales, junto a la víctima del atraco, revisan la zona en busca de pruebas.
EL LUGAR DEL HECHO. Funcionarios judiciales y policiales, junto a la víctima del atraco, revisan la zona en busca de pruebas.
24 Mayo 2003
Los vecinos de Villa 9 de Julio todavía no pueden salir de su asombro. El violento tiroteo que los sacudió el jueves por la noche aún repercutía en sus oídos. "La verdad es que la aparición de la Policía no pudo haber sido más oportuna. Esta zona es terrible por los asaltos, y era evidente que en algún momento iban a encontrarse", afirmó Juan Manuel Lardone, ya casi un experto en ser víctima de asaltantes.
Ayer el fiscal Gustavo Estofán comenzó a recibir los informes técnicos del enfrentamiento, en el cual murieron dos hombres. La Policía identificó a los delincuentes fallecidos como Oscar Enrique Díaz (a) "El Sapo" y Sergio Galván, conocido como "Harina"; llevaban un revólver calibre 38 y una pistola calibre 9mm. Los vecinos están sorprendidos por la virulencia del tiroteo. La cantidad de vainas servidas que quedaron tiradas en la calle así lo demuestra. Los peritos de criminalística encontraron 19 vainas de pistola, y además había que tener en cuenta las que estaban en el revólver, que no son expulsadas.
Tanto el fiscal como el ministro de Gobierno, Manuel Pedernera, y el jefe de Policía, Roberto Vallejo, destacaron el trabajo de los efectivos. Luego de asaltar el drugstore de Lardone, en la esquina de 25 de Mayo y pasaje Chazarreta (dos cuadras al norte de la cancha de Atlético Tucumán), corrieron por el pasaje hacia Laprida. A mitad de cuadra los esperaba otro cómplice en un auto, pero al ver que llegaban los policías, el conductor decidió huir y dejar librados a su suerte a sus compañeros.
Entonces a los otros asaltantes no les quedó otra más que tratar de escapar, disparando contra los policías. La comisión de Investigaciones -integrada por los comisarios Luis Santana, Rodolfo Domínguez, los oficiales José Díaz, Miguel Angel Carabajal, Julio Bonkosky y Horacio Morales, y por el cabo Carlos Ruiz- se defendió del ataque. El fiscal Estofán aseguró que "Dios debe haber estado cerca, porque por la cantidad de balas que les dispararon a los policías, es casi un milagro que no hayan matado a alguno".

Nada pudo hacerse
Sobre el pasaje Peñaloza cayó herido Galván, quien recibió tres disparos. Díaz llegó hasta la esquina del pasaje y Laprida, y allí recibió un impacto, de costado, que lo atravesó. Cuando los dos estuvieron en el piso, fueron cargados en una camioneta y trasladados al Centro de Salud, donde llegaron sin vida.
Lardone, a pesar de lo vivido (corrió detrás de los asaltantes y debió tirarse al piso cuando se inició el tiroteo), conservaba el buen humor. "Estaba pensando seriamente en sacar una caja de ahorro para los delincuentes", dijo. Lo que sucede es que la del jueves a la noche fue su undécima experiencia con delincuentes. "Antes estaba a media cuadra (sobre Paraguay), y me cambié por los asaltos. Es muy difícil trabajar en esta situación", afirmó. "Ojalá que a partir de esto que pasó, los delincuentes se vayan a otro lado", dijo Graciela López, otra vecina, atemorizada por la inseguridad en la que viven.

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