09 Noviembre 2010 Seguir en 
Mabel Nievas confió la seguridad de su local en la vista cibernética de la Policía. Pero no sabía que, por ahora, ese ojo vigía permanece cerrado. Por eso, el ladrón que le robó casi $ 8.000 logró escapar con el botín sin que nadie lo viera, aunque estaba en pleno centro. "Voy a tener que poner mis propias cámaras o vender el negocio, porque no puedo estar levantándome de situaciones así cada dos meses", señaló Nievas.
La bronca de Mabel se debe a que no es la primera vez que su local, situado en calle Crisóstomo Alvarez al 500, es blanco de delincuentes. Aún tiene fresco el recuerdo de la madrugada del 6 de septiembre, cuando un ladrón ingresó luego de romper la cerradura con una herramienta.
"A la 1, alguien llamó a la Policía para avisar que había una persona en el negocio. Los agentes vinieron, encontraron al ladrón aquí y lo detuvieron. Por eso no pudo robar nada; pero había preparado tarjetas, dinero y otras cosas para llevarse una mochila. En esa ocasión, los policías actuaron bien", expresó Mabel.
Pero aseguró que, la madrugada del domingo, no ocurrió lo mismo. "Nadie vio nada; no sabemos bien qué pasó. Parece que el ladrón rompió dos trabas de una de las puertas y así pudo entrar. Yo estaba en Termas de Río Hondo. A las 11 de ayer (por el domingo), me llamó un amigo y me dijo que la Policía me estaba buscando por todo este problema", señaló.
La mujer y su esposo viajaron en el acto para contabilizar las pérdidas. "En el acto nos dimos cuenta de todo lo que faltaba. Hoy (por ayer) teníamos pensado pagarles a los proveedores y a nuestros empleados, pero nos llevaron todo el dinero, todas las tarjetas para teléfonos, cospeles, cigarrillos", enumeró Mabel.
Sin respuestas
La comerciante, luego de hacer una exposición ante los policías, acudió al Centro de Control que está situado en 9 de Julio y 24 de Septiembre. Pero asegura que regresó con las manos vacías y mucha bronca. "Para poder ver qué había pasado, fui al búnker (sic) que inauguró el gobernador (José Alperovich), y ahí me contestaron que varias cámaras no funcionan. Hay una instalada acá, al frente del negocio; ya está inaugurada, pero no me pueden dar respuestas de lo que pasa frente a mi negocio. En la plaza Independencia funciona, pero ahí pueden vigilar con sus propios ojos. De todas formas, yo estoy a la vuelta de ellos; realmente no entiendo", destacó.
Luego, protestó porque por calle Crisóstomo Alvarez sólo ve policías durante el día. "Mientras está el sol, por acá pasan los chicos y chicas de Patrulla Urbana. Pero de noche no hay nadie", dijo.
Ante una consulta de LA GACETA, dijo que sus sistema de alarmas está dañado. "Tenía mucha fe en las cámaras de la Policía. Como las habían inaugurado, creí que funcionaban todas, más estando al lado de dos bancos. O sea que si hoy cometen una ?salidera? frente a cualquiera de los dos bancos, nadie se hace responsable porque las cámaras no funcionan, aunque estén habilitadas", remarcó, con la indignación a flor de piel.
La bronca de Mabel se debe a que no es la primera vez que su local, situado en calle Crisóstomo Alvarez al 500, es blanco de delincuentes. Aún tiene fresco el recuerdo de la madrugada del 6 de septiembre, cuando un ladrón ingresó luego de romper la cerradura con una herramienta.
"A la 1, alguien llamó a la Policía para avisar que había una persona en el negocio. Los agentes vinieron, encontraron al ladrón aquí y lo detuvieron. Por eso no pudo robar nada; pero había preparado tarjetas, dinero y otras cosas para llevarse una mochila. En esa ocasión, los policías actuaron bien", expresó Mabel.
Pero aseguró que, la madrugada del domingo, no ocurrió lo mismo. "Nadie vio nada; no sabemos bien qué pasó. Parece que el ladrón rompió dos trabas de una de las puertas y así pudo entrar. Yo estaba en Termas de Río Hondo. A las 11 de ayer (por el domingo), me llamó un amigo y me dijo que la Policía me estaba buscando por todo este problema", señaló.
La mujer y su esposo viajaron en el acto para contabilizar las pérdidas. "En el acto nos dimos cuenta de todo lo que faltaba. Hoy (por ayer) teníamos pensado pagarles a los proveedores y a nuestros empleados, pero nos llevaron todo el dinero, todas las tarjetas para teléfonos, cospeles, cigarrillos", enumeró Mabel.
Sin respuestas
La comerciante, luego de hacer una exposición ante los policías, acudió al Centro de Control que está situado en 9 de Julio y 24 de Septiembre. Pero asegura que regresó con las manos vacías y mucha bronca. "Para poder ver qué había pasado, fui al búnker (sic) que inauguró el gobernador (José Alperovich), y ahí me contestaron que varias cámaras no funcionan. Hay una instalada acá, al frente del negocio; ya está inaugurada, pero no me pueden dar respuestas de lo que pasa frente a mi negocio. En la plaza Independencia funciona, pero ahí pueden vigilar con sus propios ojos. De todas formas, yo estoy a la vuelta de ellos; realmente no entiendo", destacó.
Luego, protestó porque por calle Crisóstomo Alvarez sólo ve policías durante el día. "Mientras está el sol, por acá pasan los chicos y chicas de Patrulla Urbana. Pero de noche no hay nadie", dijo.
Ante una consulta de LA GACETA, dijo que sus sistema de alarmas está dañado. "Tenía mucha fe en las cámaras de la Policía. Como las habían inaugurado, creí que funcionaban todas, más estando al lado de dos bancos. O sea que si hoy cometen una ?salidera? frente a cualquiera de los dos bancos, nadie se hace responsable porque las cámaras no funcionan, aunque estén habilitadas", remarcó, con la indignación a flor de piel.









