Un asaltante baleó a una mujer en Villa Amalia

La víctima, de 33 años, se encuentra en terapia intensiva luego del brutal ataque que sufrió el miércoles cuando iba a su trabajo. Se dio cuenta de que la iban a asaltar y trató de defenderse con el paraguas. El disparo la hirió en la clavícula.

PREOCUPACION Y ANGUSTIA. Ariel Delgadino estaba trabajando cuando hirieron a su esposa. El hombre la acompaña en el Hospital Padilla. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
PREOCUPACION Y ANGUSTIA. Ariel Delgadino estaba trabajando cuando hirieron a su esposa. El hombre la acompaña en el Hospital Padilla. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
22 Octubre 2010
El paraguas que tenía en sus manos era lo más valioso que llevaba Silvina del Carmen Fernández. Como creyó que la lluvia podía sorprenderla camino al trabajo, lo consideró necesario. Pero no pensó que esa pequeña madera con alambres y tela le hubiera podido costar la vida.

A dos cuadras de su casa, en Villa Amalia, la mujer de 33 años fue interceptada por dos arrebatadores. "Ella se dio cuenta de que la iban a asaltar por cómo la miraron. Estaba asustada, y se empezó a defender con el paraguas. Entonces, el ladrón sacó un revólver y le tiró a matar. La bala le dio en la clavícula y le causó una fractura expuesta", dijo alarmado Ariel Delgadino, esposo de la víctima, en un pasillo del Hospital Padilla.

La pareja tuvo un bebé hace tres meses. Como Delgadino, con su salario de enfermero, no lograba hacerle frente a todos los gastos de la familia, Fernández comenzó a trabajar cuidando a una vecina de edad avanzada, que vive a pocas cuadras de la suya. Hacia esa vivienda iba Silvina el miércoles a la tarde. Cuando caminaba por Jujuy e Inca Garcilaso, dos jóvenes que iban en una bicicleta ("no tenían más de 19 o 20 años", dijo Delgadino) la interceptaron.

La mujer se aferró a su paraguas y trató de repeler el ataque de los delincuentes. Nunca había experimentado un robo. Ahora, ya conoce qué se siente.

De pronto, cuando los ladrones estaban a menos de un metro de distancia, el arrebatador sacó un revólver y gatilló. "Le tiraron a matar", dijo su esposo.

El hombre, afligido, añadió que los vecinos no se atrevieron a salir en un primer momento por temor, ya que habían escuchado los disparos. "Un señor que vive en esa cuadra después salió, la subió en su auto y la trajo al Padilla. Después, me pasó a buscar para decirme qué había ocurrido. No me quiso contar en ese momento que la habían baleado; yo creí que tenía algunos golpes, nada más. La verdad, en situaciones como esta uno se da cuenta de que no estamos protegidos", añadió.

Con las manos vacías
Al final, a Fernández no le robaron nada. La mujer está internada en terapia intensiva. Según fuentes del hospital, fue estabilizada, pero debe seguir en observación. Ya se le extrajo el proyectil, pero quizás deba ser operada nuevamente. "Nos preocupa que pierda la movilidad del brazo", dijo Ariel mientras esperaba justamente un parte médico. Y agregó que, como ella está aún en período de lactancia, los médicos temen que se le produzca una infección en la zona donde se produjo la herida. "Por pocos milímetros no le rompió una arteria o le perforó el pulmón. Podría haber sido mucho peor", aseveró el hombre. Además, dijo que en esa zona no hay vigilancia. "A mí me arrebataron algunas veces, pero jamás me hicieron algo así. Por lo general, con mis familiares, que viven en mi misma cuadra, tratamos de acompañarnos a tomar el colectivo y cosas así. Pero esta vez nadie podía ir con mi esposa", agregó Ariel.

Luego, indicó que no sabe si la Policía atrapó a los delincuentes que balearon a Silvina. "Todavía no estoy pensando en eso. Me preocupa mucho más esto", aseveró.

Personal de la seccional 9ª, a cargo del comisario Luis Coronel, está trabajando para dar con los autores del ataque, y ya estarían identificados, indicaron fuentes policiales.

"Cuando se acuerda de lo que pasó, ella llora. Quedó muy sensible, sobre todo porque sabe que mi bebé y yo la necesitamos. Y estos delincuentes podrían haberle quitado la vida", protestó Delgadino.

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