Intentan aclarar puntos oscuros del robo en el banco oficial

Cuatro empleados se encuentran detenidos por el supuesto atraco de $ 120.000 al Banco del Tucumán. Hay un prófugo.

20 Mayo 2003
La Justicia dictó el secreto del sumario en torno del caso del supuesto robo de $ 120.000 del Banco del Tucumán, por el que están detenidos cuatro empleados y uno más se encuentra prófugo.
El caso parece no ser sencillo. Ayer, dos de los imputados cambiaron de abogados, mientras que todos solicitaron el cese de prisión, que fue denegado por el fiscal subrogante, Gustavo Estofán, y el secretario Roque Medina.
Según trascendió, hoy declararán como testigos el tesorero y el subtesorero del banco, quienes deberán explicarles a los funcionarios judiciales cómo funcionan los mecanismos de control y las operaciones de depósito de dinero en los cajeros automáticos para que luego los usuarios retiren sus fondos.
Sucede que hay dudas respecto de cómo y cuándo se produjo el faltante denunciado el jueves pasado por las autoridades de la entidad. Hay dos posibilidades: una es que el dinero haya sido sacado de los cajeros automáticos, y la otra es que nunca haya sido introducido.

Una hipótesis
Fuentes judiciales comentaron además que llama la atención la presencia constante de dirigentes de la Asociación Bancaria en Tribunales, aunque allegados al gremio indicaron que se trata solamente de brindarles apoyo a afiliados suyos que están en problemas.
Un trascendido que Estofán y Medina investigan, según se supo, sostiene que el dinero faltante (es en efectivo) fue sido usado para el canje de bonos en alguna cueva. Sin embargo, hasta ahora habría pocos elementos sobre este punto. Los empleados detenidos, Jorge Alberto Albertinetti, Javier Ruiz, Adolfo Cáceres y Gabriel Salinas, negaron rotundamente haber participado en alguna maniobra dolosa en contra del banco, pero no habrían podido explicar acabadamente qué sucedió. Ellos son, según se informó, las personas que controlaban los dos cajeros de los que faltaría dinero.

Interrogantes
En un primer momento, según dijeron los sospechosos ante las autoridades del banco, su jefe les había pedido que le permitan retirar el dinero, ante una urgencia monetaria, con la promesa de que lo devolvería al día siguiente. Pero eso finalmente no sucedió.
El jefe de ellos, Daniel Alberto Salas, sigue prófugo, y se cree que él podría tener las explicaciones a los muchos interrogantes que quedan en la causa.

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