Denuncian que en La Rioja esclavizaron a tucumanos

Habían sido tentados para trabajar en la cosecha de aceitunas, pero cuando llegaron los amenazaron para que no escaparan. Condiciones infrahumanas. Sin paga.

20 Mayo 2003
La ilusión de conseguir un trabajo se transformó, para 32 jóvenes tucumanos, en un verdadero martirio. Los muchachos, entre los que hay varios menores de edad, habrían sido convertidos casi en esclavos por un finquero riojano, quien -según denunciaron- los habría retenido bajo amenazas y en condiciones infrahumanas para que trabajen durante la temporada de la cosecha de aceitunas.
Todo empezó el 6 de mayo, cuando un colectivo se detuvo en la intersección de los pasajes Einstein y Colón (barrio San Fernando). "Un hombre bajó y empezó a ofrecer trabajo. Muchos subimos ahí, al enterarnos, y otros porque escucharon el ofrecimiento por radio", contó José Véliz, un joven de 23 años que el sábado pasado regresó a su casa luego de huir del supuesto cautiverio.
Véliz dijo en su declaración ante la Justicia tucumana que el llegar a La Rioja los llevaron a todos a un galpón y varios hombres armados los amenazaron diciéndoles que no traten de escapar porque los matarían.

Pedido oficial
Ayer, el secretario de la Fiscalía V, Roque Medina, solicitó que se envíe un exhorto a la Justicia riojana para que verifique la situación y libere a los jóvenes retenidos, en caso de que sea cierta la denuncia.
Las presuntas víctimas y sus familias están representadas en Tucumán por el abogado Zenón Maldonado.
Véliz, quien aseguró que todavía no puede recuperarse de los momentos vividos en la finca, dijo que se escapó junto con su hermano Fernando (16), y Raúl (15) y Cristian Palacios (16). Luego, aclaró, huyeron otros cuatro muchachos, pero a dos de ellos los habrían atrapado en la terminal de ómnibus de La Rioja y los habrían hecho regresar al obraje. Este, según la denuncia, pertenecería a un hombre de apellido Falite y estaría en la localidad riojana de Aguinal.
En la finca, contó Véliz, hay otros obreros trabajando, pero son de la zona y tienen sus casas. Por ello, la situación no sería la misma.
"Nos iban a pagar por semana y en las dos que estuvimos no nos dieron nada de dinero. Creo que querían hacernos trabajar sin pagarnos", dijo Véliz, quien, desesperado, tuvo que vender parte de su ropa para conseguir dinero para el pasaje de vuelta a Tucumán.

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