No había pruebas para que lo condenen

Adolfo Valentín Correa fue absuelto. El hombre estaba acusado de haber asesinado a su vecino de un balazo en la cabeza.

27 Abril 2002
"Sufrí mucho, aunque estuve sólo 20 días preso. Por fin se aclaró todo, porque yo no lo maté", afirmó, tras oír que era absuelto, Adolfo Valentín Correa, un hombre de 68 años que estaba acusado de haber asesinado a su vecino Roberto Oscar Díaz de un balazo en la cabeza.
Díaz, quien era militar, murió el 22 de setiembre de 1997 durante una fiesta que se realizó en la casa de Correa, en Diagonal Alejandro Heredia al 1.800. Todo había transcurrido tranquilamente hasta que cerca de las 3 de la madrugada Díaz cayó fulminado por el potente balazo de un revólver Magnum 357.
La fiscal Marta Jerez de Rivadeneira, luego de haber escuchado a más de 30 testigos y de valorar las pruebas, desestimó la acusación en contra de Correa convencida de que sí se trató de un homicidio, pero de que no había ningún elemento que incriminara en el hecho al acusado. El abogado de la familia del militar, Roberto Blasco, y el defensor Mario Chehuán se plegaron a la posición de la fiscal, por lo que los jueces César Vera, Alberto Piedrabuena y Emilio Herrera Molina absolvieron a Correa. Correa fue acusado sobre todo por el testimonio de Luis Argañaraz, un vecino que hizo cuatro declaraciones (dos ante la Policía y dos en Tribunales) dando versiones diferentes en cada caso. Semejantes contradicciones llevaron a la fiscal a solicitar que Argañaraz sea procesado por falso testimonio.
Otros testigos, entre ellos los presentados por la familia de la víctima, se desdijeron de sus afirmaciones, que incriminaban a Correa diciendo que se había cambiado de ropa. Las pericias demostraron que ni Correa ni Díaz hicieron tiros esa noche, y que el disparo fue hecho desde una distancia mayor a un metro. Ello, además de desvincular a Correa del crimen, desestimó las versiones que indicaban que podría haber sido un suicidio.
Correa, al terminar el juicio, se fundió en un emocionado abrazo con sus familiares y salió caminando tranquilamente hacia la calle.

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