18 Mayo 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El asesinato de María Marta García Belsunce, ocurrido el 27 de octubre pasado en el country El Carmel, en Pilar, Buenos Aires, parece haber sido esclarecido. La Justicia consideró, al momento de dictar la prisión preventiva de Carlos Carrascosa por el homicidio de su esposa, las pruebas que se detallan a continuación:
Tenía preparación sobre armas. Aunque fue la básica, tampoco es necesario haber recibido una instrucción superior para efectuar disparos con un revólver calibre 32.
No podía desconocer que el objeto que fue encontrado debajo del cuerpo ensangrentado y sin vida era un plomo deformado, del cual se desprendió arrojándolo por el inodoro del baño.
No era plausible que (pensara) que la muerte de su mujer había sido consecuencia de un simple accidente doméstico, argumento al que se aferró ni bien tomó contacto con el cuerpo de aquella.
Era improbable sospechar que la víctima pudiera haberse golpeado con los grifos o con los parantes del techo, según la ubicación que tenía el cadáver.
Los peritos hablan de la posible existencia de pegamento en la piel y en los huesos, en los lugares donde ingresaron las balas, lo que permite atribuir al imputado la probable comisión del ilícito tendiente a ocultar su propia conducta.
Al día siguiente del crimen, sus gafas presentaban salpicaduras de sangre, incompatibles con la faena que dice haber desarrollado cuando se halló el cuerpo.
Si podía sospecharse de alguna persona como la posible autora del hecho (...), ¿por qué no se dio intervención inmediata a la Policía? ¿por qué se pretendió evitar la concurrencia de aquella y que no se efectuara la autopsia? ¿por qué no se dio intervención al Incucai, cuando la víctima era donante de órganos? ¿Por qué...?.
Carrascosa fue acusado de coimputado en el delito de homicidio agravado por el vínculo. Por lo tanto, falta detectar a su supuesto cómplice. (DyN y Especial)
Tenía preparación sobre armas. Aunque fue la básica, tampoco es necesario haber recibido una instrucción superior para efectuar disparos con un revólver calibre 32.
No podía desconocer que el objeto que fue encontrado debajo del cuerpo ensangrentado y sin vida era un plomo deformado, del cual se desprendió arrojándolo por el inodoro del baño.
No era plausible que (pensara) que la muerte de su mujer había sido consecuencia de un simple accidente doméstico, argumento al que se aferró ni bien tomó contacto con el cuerpo de aquella.
Era improbable sospechar que la víctima pudiera haberse golpeado con los grifos o con los parantes del techo, según la ubicación que tenía el cadáver.
Los peritos hablan de la posible existencia de pegamento en la piel y en los huesos, en los lugares donde ingresaron las balas, lo que permite atribuir al imputado la probable comisión del ilícito tendiente a ocultar su propia conducta.
Al día siguiente del crimen, sus gafas presentaban salpicaduras de sangre, incompatibles con la faena que dice haber desarrollado cuando se halló el cuerpo.
Si podía sospecharse de alguna persona como la posible autora del hecho (...), ¿por qué no se dio intervención inmediata a la Policía? ¿por qué se pretendió evitar la concurrencia de aquella y que no se efectuara la autopsia? ¿por qué no se dio intervención al Incucai, cuando la víctima era donante de órganos? ¿Por qué...?.
Carrascosa fue acusado de coimputado en el delito de homicidio agravado por el vínculo. Por lo tanto, falta detectar a su supuesto cómplice. (DyN y Especial)
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