05 Octubre 2010 Seguir en 
Hace dos años, en el barrio Alejandro Heredia, ella estuvo frente a frente con el violador serial minutos antes de que raptara a su hija. Esa tarde, la mujer se hizo un juramento: no iba a permitir que ese depravado continuara su vida cobijado por la impunidad. "Cada día, aunque fuera unos minutos, salía a buscar al tipo que había violado a mi hijita. Ahora me enteré de que vivía en Santa Bárbara, a unas 20 cuadras de mi casa. Cuando pienso que lo tuve tan cerca, no sé...", dijo, suspirando, la mamá de una de las seis víctimas que cayeron en las garras del delincuente.
La mujer, ahora, podría tener un rol clave en la causa. Como fue una de las pocas personas que vio al violador serial, la fiscala Adriana Giannoni la tendría en cuenta para que participe en las ruedas de reconocimiento. Si es señalado, Oscar Emilio Fernández, el único imputado, será otra prueba contundente contra el detenido.
Los investigadores constataron que entre febrero de 2008 y marzo de 2009, al menos seis niñas fueron atacadas por un mismo hombre. Llegaron a esta conclusión luego de comparar los rastros genéticos que había dejado el abusador, y de establecer un perfil psicológico y sociológico del depravado. Así, se determinó que el hombre se movilizaba en una bicicleta o en una moto (variaba el medio de transporte y su corte de pelo para despistar a los investigadores); atacaba siempre a la tarde; seleccionaba a víctimas de entre seis y 11 años; y tenía un punto de anclaje en la zona sur de la capital.
Fernández, de 38 años, fue juzgado en julio junto a suyos. En 2007, habían sido denunciados por dos mujeres. Ellas afirmaban que los habían conocido en un boliche del Abasto, y ellos les habían dado un trago que contenía alguna droga para luego abusar sexualmente de ellas. Los hombres admitían haber tenido relaciones con ellas, pero dijeron que fueron consentidas. Los miembros de la sala VI, en fallo dividido, los absolvió por falta de pruebas.
Antes del debate, la fiscala de Cámara, Juana Prieto de Sólimo, solicitó una pericia de ADN de los imputados, que se concretó en Buenos Aires. El resultado fue comparado con el perfil genético con el cual ya se contaba, medida que por orden de Giannoni se realizaba en todos los casos de violación denunciados en la provincia. Así, se supo que Fernández tenía el mismo cromosoma "Y" del depravado. La semana pasada, además, Giannoni recibió otro informe: hay un 99,99% de posibilidades de que él haya perpetrado dos de los ataques.
Los investigadores quieren tener todas las pruebas que demuestren en un juicio oral y público la participación de Fernández en los ataques. Ayer, dos madres de víctimas fueron notificadas sobre la situación de la causa. En estos días, otras serían citadas por la Justicia.
Una larga pelea
"Estoy tranquila; hace dos años que vengo peleando y ahora, por fin, parece que lo encontraron", dijo la mamá de la niña raptada en barrio Alejandro Heredia. "Dicen que es él. Sería poder concluir con todo esto y poder decirle a mi hija: ?mirá, el hombre que te hizo eso va a estar encerrado?. La verdad, estoy muy conforme con la Justicia y con los policías de Homicidios", añadió.
La mujer recalcó que su hija luchó desde un primer momento para sobreponerse a la terrible situación. "Ella es una personita muy fuerte; está yendo a la escuela y tiene buenas notas. Cuando esto tomó estado público, su padre y yo le explicamos todo. Ella entendió, y me dijo: ?pero para qué lo buscan si nunca lo van a hallar?. Tenía razón en cuanto a que era difícil encontrar a una persona así, que nadie conocía. Pero ahora podremos contarle que ya lo tienen", agregó.
Los investigadores sospechan que puede haber una "cifra negra": es decir, una cantidad de casos que no han sido denunciados o detectados. "Las madres tienen que avisarle a la Policía, no deben dudar. Y tampoco se deben quedar esperando a que alguien haga algo. Yo misma salí a buscar a este tipo, y si tenía que viajar al fin del mundo, me iba. No me iba a morir sin verlo preso", dijo.
Además, la mujer aprovechó para agradecerle a la familia que encontró a su hija aquella tarde de marzo en que el violador la abandonó en Los Chañaritos. "Pienso que ahora mi hija va a poder dormir tranquila. En realidad, todos mis hijos. Yo misma tenía muchísimo miedo de que salgan. Y los niños también necesitan de su libertad para poder aprender", reflexionó la mujer. Además, remarcó que recuerda a la perfección los rasgos del hombre que raptó a su hija. "¿Cómo olvidarlo?", preguntó.
La mujer, ahora, podría tener un rol clave en la causa. Como fue una de las pocas personas que vio al violador serial, la fiscala Adriana Giannoni la tendría en cuenta para que participe en las ruedas de reconocimiento. Si es señalado, Oscar Emilio Fernández, el único imputado, será otra prueba contundente contra el detenido.
Los investigadores constataron que entre febrero de 2008 y marzo de 2009, al menos seis niñas fueron atacadas por un mismo hombre. Llegaron a esta conclusión luego de comparar los rastros genéticos que había dejado el abusador, y de establecer un perfil psicológico y sociológico del depravado. Así, se determinó que el hombre se movilizaba en una bicicleta o en una moto (variaba el medio de transporte y su corte de pelo para despistar a los investigadores); atacaba siempre a la tarde; seleccionaba a víctimas de entre seis y 11 años; y tenía un punto de anclaje en la zona sur de la capital.
Fernández, de 38 años, fue juzgado en julio junto a suyos. En 2007, habían sido denunciados por dos mujeres. Ellas afirmaban que los habían conocido en un boliche del Abasto, y ellos les habían dado un trago que contenía alguna droga para luego abusar sexualmente de ellas. Los hombres admitían haber tenido relaciones con ellas, pero dijeron que fueron consentidas. Los miembros de la sala VI, en fallo dividido, los absolvió por falta de pruebas.
Antes del debate, la fiscala de Cámara, Juana Prieto de Sólimo, solicitó una pericia de ADN de los imputados, que se concretó en Buenos Aires. El resultado fue comparado con el perfil genético con el cual ya se contaba, medida que por orden de Giannoni se realizaba en todos los casos de violación denunciados en la provincia. Así, se supo que Fernández tenía el mismo cromosoma "Y" del depravado. La semana pasada, además, Giannoni recibió otro informe: hay un 99,99% de posibilidades de que él haya perpetrado dos de los ataques.
Los investigadores quieren tener todas las pruebas que demuestren en un juicio oral y público la participación de Fernández en los ataques. Ayer, dos madres de víctimas fueron notificadas sobre la situación de la causa. En estos días, otras serían citadas por la Justicia.
Una larga pelea
"Estoy tranquila; hace dos años que vengo peleando y ahora, por fin, parece que lo encontraron", dijo la mamá de la niña raptada en barrio Alejandro Heredia. "Dicen que es él. Sería poder concluir con todo esto y poder decirle a mi hija: ?mirá, el hombre que te hizo eso va a estar encerrado?. La verdad, estoy muy conforme con la Justicia y con los policías de Homicidios", añadió.
La mujer recalcó que su hija luchó desde un primer momento para sobreponerse a la terrible situación. "Ella es una personita muy fuerte; está yendo a la escuela y tiene buenas notas. Cuando esto tomó estado público, su padre y yo le explicamos todo. Ella entendió, y me dijo: ?pero para qué lo buscan si nunca lo van a hallar?. Tenía razón en cuanto a que era difícil encontrar a una persona así, que nadie conocía. Pero ahora podremos contarle que ya lo tienen", agregó.
Los investigadores sospechan que puede haber una "cifra negra": es decir, una cantidad de casos que no han sido denunciados o detectados. "Las madres tienen que avisarle a la Policía, no deben dudar. Y tampoco se deben quedar esperando a que alguien haga algo. Yo misma salí a buscar a este tipo, y si tenía que viajar al fin del mundo, me iba. No me iba a morir sin verlo preso", dijo.
Además, la mujer aprovechó para agradecerle a la familia que encontró a su hija aquella tarde de marzo en que el violador la abandonó en Los Chañaritos. "Pienso que ahora mi hija va a poder dormir tranquila. En realidad, todos mis hijos. Yo misma tenía muchísimo miedo de que salgan. Y los niños también necesitan de su libertad para poder aprender", reflexionó la mujer. Además, remarcó que recuerda a la perfección los rasgos del hombre que raptó a su hija. "¿Cómo olvidarlo?", preguntó.
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