Involucrarse en el mundo de "Anónimo metateatral" no es tarea sencilla. Porque la obra es una reflexión permanente sobre el teatro, con todos los roles invertidos; y el papel que le toca al espectador no es menor. Desde ya, debe aclararse, todo está dicho y hecho con mucha ironía y humor que, por momentos, provocan situaciones disparatadas (aquí sí vale el término), rayanas en el absurdo que escapa a toda comprensión. En definitiva, una parodia sobre otra parodia, en el que la lucha constante entre el autor y el director, y entre este con los actores y hasta el mismo técnico, generan escenas jocosas, dignas de una comedia inteligente; el autor toute-puissance, ausente, habla desde las didascalias (las instrucciones para la puesta) que son discutidas por sus destinatarios. Si hasta todo lo que ocurre en la sala La Gloriosa lo va marcando, simultáneamente, una "negra mano anónima" instalada en su centro, que trabaja con muñecos, que se caen y se levantan según lo que ocurre.
"Anónimo metateatral" es una obra que trabaja sobre distintas dicotomías: realidad/ ficción; persona/ personaje; actor/ receptor; exterior /interior; lo teatral/ no teatral. Expresamente se propone deconstruir estas oposiciones, invirtiendo esos pares y desplazándolos, corriéndose de un lugar a otro.
El recurso de la explicitación está presente en todo el trabajo, en cuanto a revelar, exponer, en la misma acción, lo que está ocurriendo con la obra. El texto escrito por Pablo Gigena es, desde este punto de vista, una obra que habla de sí misma y del lenguaje teatral. "Soy real, no estoy actuando", "soy real, no estoy actuando", frases pronunciadas por los actores en los roles de director, técnico y actor lector, son tal vez una de las expresiones que más puede manifestar lo que se ha escrito párrafo arriba. "En lo obvio está lo esencial" le dice el director al técnico, que está apurado para que el espectáculo se termine de una buena vez, mientras todos comienzan a pelearse por el texto, un texto que se hace y se deshace, en las manos de los diferentes personas/ personajes, a pesar (o en contra) de las didascalias. En síntesis, los personajes que debían montar la obra, tras la imposibilidad de hacerlo, relatan la acción dramática de esta, desplazando la representación desde lo dramático hacia lo narrativo. Y allí las palabras constituyen signos que, en palabras de Jacques Derrida se realizan en ausencia del objeto que representan, por tanto, actúan en un contexto diferente al original.
"Anónimo metateatral" está codirigida por Pablo Gigena y Noé Andrade. El sonido es realización de Víctor Martínez, y la iluminación y dispositivos están en manos de Claudio Gigena. Como actores trabajan Noé Andrade, Claudio Gigena, Benjamín Tannuré, Silvia Lescano, Enrique "Kikin" Díaz y Eliseo Jantzon.
"Anónimo metateatral" es una obra que trabaja sobre distintas dicotomías: realidad/ ficción; persona/ personaje; actor/ receptor; exterior /interior; lo teatral/ no teatral. Expresamente se propone deconstruir estas oposiciones, invirtiendo esos pares y desplazándolos, corriéndose de un lugar a otro.
El recurso de la explicitación está presente en todo el trabajo, en cuanto a revelar, exponer, en la misma acción, lo que está ocurriendo con la obra. El texto escrito por Pablo Gigena es, desde este punto de vista, una obra que habla de sí misma y del lenguaje teatral. "Soy real, no estoy actuando", "soy real, no estoy actuando", frases pronunciadas por los actores en los roles de director, técnico y actor lector, son tal vez una de las expresiones que más puede manifestar lo que se ha escrito párrafo arriba. "En lo obvio está lo esencial" le dice el director al técnico, que está apurado para que el espectáculo se termine de una buena vez, mientras todos comienzan a pelearse por el texto, un texto que se hace y se deshace, en las manos de los diferentes personas/ personajes, a pesar (o en contra) de las didascalias. En síntesis, los personajes que debían montar la obra, tras la imposibilidad de hacerlo, relatan la acción dramática de esta, desplazando la representación desde lo dramático hacia lo narrativo. Y allí las palabras constituyen signos que, en palabras de Jacques Derrida se realizan en ausencia del objeto que representan, por tanto, actúan en un contexto diferente al original.
"Anónimo metateatral" está codirigida por Pablo Gigena y Noé Andrade. El sonido es realización de Víctor Martínez, y la iluminación y dispositivos están en manos de Claudio Gigena. Como actores trabajan Noé Andrade, Claudio Gigena, Benjamín Tannuré, Silvia Lescano, Enrique "Kikin" Díaz y Eliseo Jantzon.







