Un policía federal evitó a los tiros el asalto a una empresa

Los delincuentes se movilizaban en un viejo Dodge 1.500, pero así y todo lograron escapar. Se habrían sorprendido con la presencia del cabo.

17 Mayo 2003
Una cabo de la Policía Federal se enfrentó a balazos con cinco delincuentes que quisieron asaltar una empresa de colectivos, y en el tiroteo habría herido a tres de ellos. Los maleantes, no obstante, huyeron en un auto.
Ayer a las 2.30, los ladrones quisieron asaltar las oficinas de la empresa El Corcel (líneas 4 y 102), en el momento en que se hacía el arqueo de la recaudación del día.
"Un tipo entró y se paró junto a los surtidores, le apuntó al policía que estaba en la garita y le dijo que se tirara al piso. Pero él sacó su arma y le disparó... le rozó la cabeza", relató José Rueda, jefe de personal de la empresa ubicada en Cuba al 1.100 (esquina avenida Coronel Suárez).
El cabo Jorge Bustamante estaba visitando a su amigo, el portero Enrique Capone, quien en ese momento había ido a hablar con el tesorero.
Luego de que hirió a ese ladrón, aparecieron otros dos disparando. Bustamante, que estaba vestido de civil, hirió a uno de ellos en un hombro, y los tres maleantes salieron corriendo hacia la avenida Coronel Suárez. Allí, el policía se encontró con que otros dos delincuentes tenían reducido a un rondín de una empresa privada que estaba recorriendo la zona. Los cinco delincuentes juntos salieron corriendo hacia el pasaje Amadeo Jacques, y allí fue herido otro de ellos, en una pierna.

Identificado
En ese pasaje los esperaba un auto, aparentemente un Dodge 1.500 rojo con una calcomanía en el vidrio trasero que dice "trueno rojo". El auto, según se supo, había sido visto varias veces por allí, y por ello el portero Capone fue a hablar con el tesorero para que llamaran a la Policía.

Fuga y expectativa
Efectivos de la seccional 11ª, al mando del comisario Carlos Nudel, llegaron inmediatamente y montaron un operativo en la zona junto con personal del Comando Radioeléctrico y de la Dirección de Investigaciones, pero los maleantes ya se habían esfumado.
De todas maneras, los pesquisas confían en que los ladrones heridos van a tener que ir a algún centro asistencial, y sostienen que el auto usado está debidamente identificado. La empresa de ómnibus alquila esos galpones (pertenecientes a El Ranchilleño) desde agosto pasado, y ya sufrió dos asaltos. En los lugares que ocupó antes sufrió innumerables atracos.

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